20 de abril de 2015

LAS ESTRATEGIAS DE LA ARQUITECTURA, EN DOS PALABRAS


Las manos temblorosas de un anciano de ochenta y seis inviernos, esforzadas en mostrar la diferencia entre la sintaxis moderna y la orgánica es una poderosa imagen. La gravedad que desprenden está en saber que cuando el tiempo acucia, el último estertor se destina a prorrogar los mensajes vitales.
El caso es que siempre todo puede decirse de modo más sencillo.
Y al respecto a las estrategias de la arquitectura, basta una triada de verbos elementales para resumirlas todas: copiar, trasformar y combinar. 
Dicho así suena fácil, pero poder enunciar esta simpleza así me ha llevado seis años. 
De estas estrategias elementales de copiar, trasformar y combinar se derivan todas las demás. Si a eso sumamos que copiar es un acto imposible, ya que nunca el lugar, la materia, el cliente o los medios constructivos de la arquitectura son idénticos, y que toda copia acaba modificada por repetición, seriación o sus similares, y por tanto convertida en una estrategia de trasformación o combinación, queda una ecuación verdaderamente sencilla, en la que las múltiples estrategias se reducen a dos. 
Un binomio mágico, eso sí, y de cierta importancia, del que mana el resto de las acciones posibles con que se genera la forma de la arquitectura, en una cascada rica y productiva que riega la obra de cualquier arquitecto y época. 
De la estrategia de la trasformación nace el imitar, el deformar, el aumentar, el plegar, citar, recortar y todos sus derivados, tanto los basados en la consciencia posmoderna como en toda deformación… Arquitectos trasformativos son tanto Mies y Wright con sus operaciones sobre la apertura de la caja, como las contemporáneas deformaciones de lo paramétrico. 
Por otro lado, de la estrategia del combinar brota todo el universo de lo híbrido, del collage y de toda mezcla: el componer, añadir, incrustar, repetir, etc… El listado se extiende y ramifica como en un árbol genealógico extenso inagotable desde un Le Corbusier y la exigencia combinatoria de sus cinco puntos, a Koolhaas y sus “elementos” de arquitectura. 
Tanto es así que desde estos parámetros puede enunciarse una lectura compleja de la historia de la arquitectura. Asociar el periodo renacentista a un arte combinatoria y luliana, o el esfuerzo gótico a una estrategia de trasformación de la piedra, es un hecho tan cierto como poco desarrollado. Cada época tiene en su seno una estrategia prevalente, un eon que la recorre y que puntualmente aflora. El gen estratégico dominante determina el carácter preponderante de un momento histórico, y no ya en términos de “clásico” o “barroco”, o de “zorros” y “erizos”…
Sin embargo, y a pesar de estas elucubraciones, hacer una lectura de las estrategias de la arquitectura donde no exista la presencia de tensiones históricas que las desplacen como grandes masas tectónicas, es caer en el reduccionismo de la receta y vaciarlas de contenido. Conste, cabe decir después de todo lo anterior, que me interesa la concisión pero solo si no se pierde con ella los matices.
(A uno le gusta pensar que "E=mC2" o "cogito ergo sum" no son formulas vacías, por mucho que para desarrollar las profundidades que encierran se requiera unas buenas docenas de años).

12 comentarios:

Chus dijo...

Me alegra que hayas llegado a la conclusión.
Me gusta muchísimo la foto elegida para ilustrarlo . Precioso post, como siempre Santiago, y riquísimo si se va leyendo de link en link!

Territorio Arquitectura dijo...

Excelente artículo, preciso, conciso y a la vez dinámico. Gracias por compartir.

Santiago de Molina dijo...

Chus, No sabes lo que gusta que te haya interesado. Y tal vez, tras este resumen se debería, efectivamente, concluir y cerrar... Un abrazo y gracias

Santiago de Molina dijo...

gracias, territorio arquitectura!. saludos

Jelena dijo...

Una reflexión muy acertada y bien argumentada. Quizás, para evitar los reduccionismos que mencionas al final, añadiría un verbo, una acción previa a toda estrategia: analizar. Un saludo!

Santiago de Molina dijo...

Jelena, Gracias por ver ampliar con tu verbo "analizar". Pertinente aunque siempre presente en el trabajo del arquitecto. Caben también en esa linea el construir, el representar... Saludos

Daniel Jiménez dijo...

Santiago, excelente una vez más..., aunque...
Yo no lo creía, pero en estos últimos años de redacción de la tesis he descubierto que además de copiar, transformar y combinar, acertadisimos verbos enunciados de las acciones de proyecto, está inventar.
Y, repito, me resistía, pero, en paralelo a Darwin, las especies arquitectónicas, su evolución, se produce a saltos, bruscos y discontinuos, aciertos coyunturales y esenciales, seminales... En la arquitectura existe el invento, arreferencial, prístino, único... A veces un muro exento, otras una habitación sin techo o una puerta que se abre y se cierra a la vez...
En la estrecha relación con el arte, con la intuición y con la trascendencia, incluso con la técnica, la tecnología, o, tal vez, con la estrategia del olvido de Latour, la arquitectura, a veces, pocas, inventa.

Santiago de Molina dijo...

Hola Daniel,

Muchas gracias por tu generoso comentario. Sin embargo las invenciones son transformativas o combinatorias. De la nada la cabeza del arquitecto no saca nada... Pienso.
Un abrazo

Francisco Lizcano dijo...

Menudo descubrimiento ha sido este blog. Recomendado por una antigua alumna tuya y muy amiga mía me he puesto a devorarlo poco a poco después de leer esta genial entrada. La foto es suprema. Muy fan del zorro y del erizo de Rowe :). En mi Feedly desde ya.

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias Francisco!. Por tu lectura y tu amabilidad. Me alegra que Compartamos esa suprema hermandad de los "zorros" y los "erizos". Saludos!!

bailarsobrearquitectura.com dijo...

Muy buena entrada, Santiago, aunque la referencia a la conclusión tras seis años le de un aire de despedida y cierre preocupante para los aficionados a tus textos.
El ensayo del zorro y el erizo ¿no era de Isaiah Berlin?
Saludos,
Iago López

Santiago de Molina dijo...

Hola Iago,

Algo de ese aire tiene... Inevitable cuando se trata de hacer balance. Y el ensayo era efectivamente de Berlin, y Rowe lo citaba en su Collage-City. Un saludo muy afectuoso y gracias por tu afición!