16 de junio de 2014

COPIAR HASTA EL EXTREMO


Copiar es un derecho. Un derecho aun de mayor antigüedad y peso que el copyright fundamentalista y mojigato de Occidente para preservar de modo encubierto un sentido de la autoría y su grandiosidad.
(...)

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

7 comentarios:

AP I / II dijo...

Tal vez habría que distinguir entre copia y robo. "Robarse" un proyecto requiere de muchísimo trabajo y sabiduría, como un atraco bien perpetrado...su fin ultimo es pasar desapercibido, ajeno a los ojos de los incautos. La arquitectura bien "robada" nos vuelve serios detectives.

saludos

Stepienybarno dijo...

En realidad, como bien dices, lo que nos separa de nuestros primos los chimpancés, a nivel de ADN, es un porcentaje mínimo, un 2% aproximadamente (menor que el que les separa a éstos de otros primates), y, sin embargo, en esa diferencia está la magia del ser humano.
A su vez, es la propia naturaleza la que intenta copiarse a si misma desde el principio de los tiempos; pero, es justo cuando falla su sistema de copia y aparece una mutación, cuando, nuevamente, vuelve lo interesante. Si esa mutación se adapta a la realidad que le toca vivir y hace más fuete la especie, mejora sus posibilidades de descendencia, seguirá su proceso y la naturaleza integrará su fallo como una gran victoria.
En fin, en lo aparentemente menor, en lo sutil, es donde nos la jugamos, en la arquitectura y en la vida.
Felicidades por el post.

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias por vuestras ricas aportaciones AP I/II y Stepienybarno!!!
Abrazos

José Ramón Hernández Correa dijo...

Una vez vi en un documental una muy buena explicación de la vejez: Nuestras distintas células tienen distinto tiempo de vida. Cuando una se nos muere creamos otra idéntica. Y de célula "idéntica" en célula "idéntica" todas se van deteriorando.

Santiago de Molina dijo...

Gracias por el comentario José Ramón. Resulta juvenil hablar así de la vejez

Fran Pinos dijo...

"El hombre es el hombre y sus circunstancias". Son palabras de Ortega y Gasset, que definen la cualidad esencial del hombre: su capacidad de elegir, su libertad. Gracias a ello, podemos identificar y discernir, en cuanto a nuestras circunstancias y experiencias vitales, valores en nuestro entorno, los cuales podremos jerarquizar y quedarnos con lo esencial. Así llegaremos a la idea, al concepto de un proyecto, de una arquitectura. Este proceso es único para cada persona, como única es como ser humano, y como únicas son sus circunstancias.

Santiago de Molina dijo...

Gracias por tu personal comentario orteguiano. Fran. Un saludo