19 de febrero de 2024

PUERTAS ENCADENADAS


Una puerta tras otra no es algo ante lo que quepa maravillarse. Ni siquiera lo es que esas dos puertas estén alineadas y que una sirva de marco a la otra. Tampoco causa admiración que a esos dos huecos le suceda otro más sobre el mismo eje. Se trata de inmemoriales recursos de la arquitectura clásica. Sobre la experiencia de puertas encadenadas se construyeron muchos de los mejores argumentos de la arquitectura doméstica y palaciega a partir del Renacimiento. Curiosamente, no antes. 
Cualquiera que se dedique a estudiar con la dedicación que merece este fenómeno en la arquitectura de Palladio, por ejemplo, descubrirá que una de las delicadezas de su trabajo se encuentra en haber ofrecido su propio modo de costura de estancias por medio de puertas encadenadas. Hizo que sus volúmenes proporcionados delicadamente se vincularan por medio de puertas alineadas pero se limitó a no coser más de cinco estancias consecutivas. Este principio de pasos comunicantes, que se popularizó posteriormente con el término enfilade, y cuyas resonancias etimológicas con "enhebrar" no son gratuitas, existía ya en la arquitectura del palazzo renacentista. Francesco di Giorgio Martini en su tratado habla de ese modo de unión entre cuartos en "le distribuzioni delle stanze". Ilustra con diversas plantas no solo enfilades sino dobles enfilades cruzando vertiginosamente sus trazados. En el Palazzo Farnese o el Medici Ricardi se producen enfilades canónicas tal como las entendió luego el barroco. Puertas que cruzan cuartos, generalmente cerca de los huecos de la fachada. Sin embargo, Palladio las extiende en las cuatro direcciones haciendo que crucen las casas como rayos, desplazando las enfilades hacia el eje del cuarto, con las implicaciones que eso implica en cuanto al uso de esas estancias y su privacidad, y hace que culminen en el desnudo paisaje y no, como sucederá poco después, en la cama de un rey.
Las enfilades de Palladio no son aún instrumentos de protocolo en los que nos vemos obligados a esperar al cruce del umbral dependiendo de nuestra categoría social, sino que se hallan libres de todo peso político. Que al fondo de las enfilades palladianas no nos espere nadie más que la levedad del horizonte, y el "plein air", aunque sea artificial en ocasiones, era, por mucho que hoy no captemos más que las grandes gestas de la arquitectura histórica, tan revolucionario como lo fue insertar una cúpula y el lenguaje del templo en el ámbito doméstico.
One door after another is not something to marvel at. Nor is it that these two doors are aligned and that one serves as a frame for the other. Nor does it cause admiration that another hole follows these two on the same axis. These are timeless resources of classical architecture. Many of the best arguments of domestic and palatial architecture were built on the experience of chained doors from the Renaissance onwards. Curiously, not before.
Anyone who dedicates themselves to studying this phenomenon in Palladio's architecture, for example, with the dedication it deserves, will discover that one of the delicacies of his work lies in having offered his own way of stitching rooms together through chained doors. He made his delicately proportioned volumes link through chained doors but limited himself to not threading more than five consecutive rooms. This principle of communicating doors, which later became popular with the term enfilade, and whose etymological resonances with "threading" are not gratuitous, already existed in the architecture of the Renaissance palazzo. Francesco di Giorgio Martini in his treatise speaks of this mode of union between rooms in "le distribuzioni delle stanze". He illustrates with various plans not only enfilades but double enfilades crossing their layouts vertiginously. In the Palazzo Farnese or the Medici Ricardi canonical enfilades are produced as the Baroque later understood them. Doors that cross rooms, usually near the facade openings. However, Palladio extends them in all four directions, making them cross the houses like rays, moving the enfilades towards the axis of the room, with the implications that this implies in terms of the use of these rooms and their privacy, and makes them culminate in the bare landscape and not, as will happen shortly afterwards, in a king's bed.
Palladio's enfilades are not yet instruments of protocol in which we are obliged to wait for the crossing of the threshold depending on our social category, but they are free of all political weight. That at the end of the Palladian enfilades we are not awaited by anyone more than the lightness of the horizon, and the "plein air", despite being an artificial one, was, as much as today we only capture the great feats of historical architecture, as revolutionary as it was to insert a dome and the language of the temple in the domestic sphere.

12 de febrero de 2024

TEMPLOS DE LADRILLO

No me pregunten por qué, pero el ladrillo ha gozado de poco lustre a la hora de ser empleado en los templos. Los romanos y los griegos fueron muy reticentes a la hora de construir templos con ese modesto material. Puede que no se fiaran mucho de su durabilidad o que los ladrillos no fuesen por entonces más que un buen relleno debido a su pobre calidad.
Sin embargo, el ladrillo es sólido, como bien sabía el más ilustrado de los tres cerditos, a pesar de no ser muy glamuroso a la hora de erigir monumentos con una fuerte aspiración de eternidad. El ladrillo, por eso mismo, se recubría habitualmente con estucos, morteros y aplacados. Las fachadas “inacabadas” de San Lorenzo en Florencia o San Petronio en Bolonia son un vivo ejemplo. El siglo XIX con el neomudejar, el siglo XX y la exhibición de su crudeza y sinceridad constructiva, o en el siglo XXI y la persecución de nuevas formas de colocación han supuesto solo gloriosos paréntesis. Ciertamente el ladrillo posee la misma dignidad que la paja, la madera o la piedra, de hecho, es bien sabido que para el buen arquitecto no hay materias con más o menos nobleza, pero lo cierto es que incluso el tercer cerdito tuvo que sufrir un ligero cambio entre las versiones del cuento fruto de la falta de confianza hacia la eternidad del ladrillo. Por lo visto, ni a los cuentistas les pareció que el ladrillo resolviese bien la imagen de solidez e inmutabilidad frente al soplido del lobo que pretendían transmitir y tuvieron que sustituir la versión de la última casa a una hecha de piedra.
Y si la literatura era sensible a esa solidez incompleta del ladrillo, no es de extrañar que medio Renacimiento y hasta Palladio, incluso, tuvieran que recubrir los suyos para no dejarlos a la vista.
La casa de ladrillo, o el templo, además de que tiene que tener chimenea, requiere de aparejar esos ladrillos, y de construir con reglas, plomadas y seguros. En fin. En el templo de ladrillo nos quedamos, como los tres cerditos reunidos al final del cuento. Tratando de encender el fuego para que no se cuele otro lobo por la chimenea.
Ahora que pienso en esto del fuego y la chimenea, puede que el tercero de los cerdos fuese el más termodinámico de los tres.
Don't ask me why, but brick has enjoyed little prestige when it comes to being used in temples. The Romans and Greeks were quite hesitant to build temples with this humble material. Perhaps they didn't trust its durability much, or maybe bricks were just considered good filler due to their poor quality back then.
Nevertheless, brick is solid, as the most enlightened of the three little pigs knew, despite not being very glamorous when it comes to erecting monuments with a strong aspiration for eternity. For this reason, brick was frequently covered with stuccos, mortars, and facings. The "unfinished" facades of Saint Lorenzo in Florence or Saint Petronio in Bologna are a vivid example. The 19th century with the neo-Mudejar, the 20th century with the display of its rawness and constructive sincerity, or the 21st century and the pursuit of new methods of placement have only represented glorious parentheses. Indeed, brick possesses the same dignity as straw, wood, or stone. It is well known that, for a good architect, there are no materials with more or less nobility. However, the truth is that even the third pig had to undergo a slight change between versions of the story due to a lack of confidence in the eternity of brick. Apparently, even storytellers didn't think that brick portrayed the image of solidity and immutability against the wolf's blow that they wanted to convey, and they had to replace the version of the last house with one made of stone.
And if literature was sensitive to this incomplete solidity of the brick, it's not surprising that half of the Renaissance, and even Palladio, had to cover theirs to keep them out of sight.
The brick house, or the temple, besides needing a chimney, requires laying those bricks and constructing with rules, plumb bobs, and liability insurances. That´s it. We are left with the brick temple, like the three pigs gathered at the end of the tale, trying to light the fire so that another wolf doesn't sneak in through the chimney.
Now that I think about this fire and chimney, the third of the pigs might have been the most thermodynamic of the three.

5 de febrero de 2024

TEMPLOS DE MADERA

Frente al cerdito que hizo su casa de paja, el segundo de los tres sabía que una casa de madera poseía una larga tradición arquitectónica. Es decir, el segundo de los puercos, al menos, algo había leído.
La madera está en el origen de los materiales que poseen cierto prestigio a la hora de erigir arquitectura, aunque para ser francos, se queda algo pobretona para los templos. Por eso pasó lo que pasó con la historia del templo griego, que empezó en madera y acabó de piedra, como si una medusa petrificadora lo hubiese mirado con mal ojo. Aquellos templos son solo una sombra de aquellos orígenes leñosos, pero aun hoy, esa sombra resulta luminosa. Bramante, en su renacentista San Ambrosio, en Milán, colocó una columna que era de piedra pero que parece de madera, evocando ese maravilloso momento. Dicho de otro modo, el cerdito intermedio no iba mal encaminado con sus estudios, al menos en lo que se refiere a las asignaturas de historia.
Seguramente el problema imprevisto por este segundo puerco constructor estuvo en que no había calculado a viento la estructura, o que los pulmones del lobo estaban entrenados mejor de lo esperado y fueron capaces de provocar un soplido tan huracanado como el que sufre la costa oeste de americana cuando un tornado asola toda construcción de “balloon-frame” que se encuentra a su paso.
Construir con madera, además, no es de cerdos modernos o posmodernos, como la folie que hizo el cerdito que erigió su templo de paja, sino que poseía cierto arraigo y hasta cierto prestigio ligado a lo ecológico. Ese cerdito, seguro que había buscado madera obtenida de una explotación sostenible. Y que su templo tenía las más altas calificaciones en las certificaciones LEED y BREEAM... Pero, como ustedes saben, de poco le sirvió... 
Compared to the little pig who built his house of straw, the second of the three knew that a wooden house had a long architectural tradition. In other words, the second of the pigs, at least, had read something.
Wood is at the origin of materials that have some prestige when it comes to erecting architecture, although to be frank, it is somewhat poor for temples. That’s why what happened with the history of the Greek temple, which started in wood and ended up in stone, as if a petrifying medusa had looked at it with an evil eye. Those temples are just a shadow of those woody origins, but even today, that shadow is luminous. Bramante, in his Renaissance San Ambrosio, in Milan, placed a column that was made of stone but looks like wood, evoking that wonderful moment. In other words, the middle piglet was not misguided with his studies, at least as far as history subjects are concerned.
Surely the unforeseen problem for this second pig builder was that he had not calculated the wind structure, or that the wolf’s lungs were better trained than expected and were able to cause a blow as hurricane-like as the one that suffers the west coast of America when a tornado devastates every “balloon-frame” construction in its path.
Building with wood, moreover, is not for modern or postmodern pigs, like the folly that the piglet who erected his temple of straw did, but it had a certain root and even a certain prestige linked to ecology. That piglet, surely had looked for wood obtained from a sustainable exploitation. And that his temple had the highest ratings in LEED and BREEAM certifications… But, as you know, it didn’t do him much good…