7 de diciembre de 2011

SOBRE EL "PLANO DE EMPLAZAMIENTO"


"Emplazar" no sólo significa colocar un objeto en un lugar, también supone dar razón de ese encuentro. Porque emplazar es simultáneamente en-plaza y en-plazo. El plano de emplazamiento sería, pues, el documento capaz de describir las principales relaciones del proyecto con un lugar y un tiempo preciso.
El último cuarto de siglo ha demostrado que puede trabajarse con el lugar como si fuese una hipótesis del porvenir, del mismo modo que puede hacerse con la memoria de lo no construido o lo ya inexistente. Sabemos que el lugar para la arquitectura no es sólo la topografía, ni la altura de cornisa de un vecino o una tipología. No es ya siquiera el viejo genius loci, ni algo semejante a una intangible hipercontextualidad... No es ninguna de estas cosas, si por cualquiera de ellas se entiende algo simple y sin trasfondo. Es por todo ello que el plano de emplazamiento debe poseer la complejidad de un relato capaz de anticipar la resonancia que producirá la arquitectura cuando toque un lugar hasta convertirlo en sitio. Es el documento donde anticipar la solemne puesta a prueba del lugar que realiza cada proyecto de arquitectura. El plano de emplazamiento es la señal de un impulso, como el lanzamiento de un dardo donde solo importa la dirección y el sentido, como un vector puro lanzado hacia el lugar.
Tiresias propone a Ulises para su regreso a Itaca uno extraordinario: “allá donde arribes, toma un remo de tu barca y comienza a andar tierra adentro. Pregunta a cada persona con que te encuentres sobre el objeto que llevas sobre el hombro. Cuando dejen de llamarlo `remo´ y te digan que es una `pala para sacar pan de un horno´, habrás llegado a tu destino”. (1)

(1) recogido en BARJAU, Eustaquio, Elogio de la Cortesía, Editorial Antonio Machado, Madrid, 2006, pp. 56

10 comentarios:

Héctor Rivera Bajo dijo...

Parece que en este caso el autor del dibujo, "nuestro querido autor", dialoga con cualquier momento en el tiempo, pasado, presente o futuro, más allá de establecer una jerarquización cronológica precisa. O por lo menos eso es lo que a mí me gusta imaginar.
Gran entrada.

Félix Arranz dijo...

José María Torres Nadal tenía una intensísima clase sobre el plano de emplazamiento. Deliciosa y gamberra a la vez. A buscar..., quizás corra en vídeo por ahí.

S. DE MOLINA dijo...

Héctor,

Miralles es especialista en un mirar camaleónico y estrábico hacia todos los tiempos. Qué bárbaro!!.

Por eso pensamos que ilustraba bien el tema, no te parece?

Gracias y saludos

S. DE MOLINA dijo...

Félix,

No conocía la charla de Torres Nadal. La buscaré, claro que sí. Me has picado el gusanillo. Además el tema es fundamental en cualquier arquitecto interesado por lo interesante.

Gracias y saludos

Isma dijo...

Más que un asunto de representación, lo que es vital, en mi opinión, es cómo una determinada construcción puede tener muy diferente valoración según dónde y cómo asegura sus alianzas con el lugar.

SANTIAGO DE MOLINA dijo...

El lugar acaba siendo la piedra de toque. Saludos y gracias por tu comentario, Isma

Andrés dijo...

Tengo que decir que el Sr. Miralles sabía bien qué se dibujaba ahí: como usuario durante años de esas calles, tengo que decir que ese precisamente es el recorrido más interesante entre esas dos iglesias, y no es precisamente la línea recta ni la diagonal. E incluso (y esto no sé si él lo tenía previsto) atravesando su mercado aunque no se vaya a comprar nada. Un abrazo, A.

SANTIAGO DE MOLINA dijo...

Una buena aportación, Andrés.
Muchas gracias.
Abrazos

Manuel Saga dijo...

"En-plaza y en-plazo" me ha encantado, me la apunto. Gracias por otro gran lunes Santiago!

Santiago de Molina dijo...

Un abrazo y gracias a ti Manuel!