24 de agosto de 2020

EL SUEÑO DE TODO NIÑO


¿Cuál es la raíz psicológica desde la que brota el persistente sueño infantil de tener un refugio en un árbol? Tal vez sea la necesidad de aire, o de un descanso lejos del suelo. Sin embargo esas energías no tienen forma, ni acaso necesidad de un árbol. Al menos para Bruno Munari.
Para él basta con pensar en un árbol y sus cualidades esenciales de habitáculo. Entre sus ramas puede darse un vivir ligero como en un nido ¿Cómo hacerlo? Es obligación no solo brindar ese refugio sino completar el resto de los requerimientos funcionales de toda habitación: las escaleras, que sirven de acceso y de soporte; el somier cerchado que hace las veces de dintel y un conjunto que se convierte en un pórtico ligero, como un dosel de aire del que colgar los cachivaches necesarios para un niño. Incluso la bicicleta. Además hay objetos que son capaces de “educar” sin ser tontamente educativos.
Ese nuevo habitáculo, en el que resuena el “studiolo” de Antonello de Messina, es infantil y hermoso y no ha borrado por completo el regusto que tiene todo el trabajo de Munari de repensar todo como lo haría un niño. Esa energía pervive en pocas ocasiones. Y hay que homenajearla porque es desde donde provienen las mejores arquitecturas. Hay cosas que parecen fáciles de hacer, pero solo es evidente su facilidad una vez que están hechas. Lograr esa inocencia, fingida, está al alcance de muy pocos.

6 comentarios:

JMHM dijo...

Santi, es Bruno Murari? o Bruno Munari??

Santiago de Molina dijo...

Es Munari. Mil gracias por tu atenta lectura!!!!

Luciano Hernandez dijo...

Hace un tiempo, cursando en la facultad surgió el realizar un refugio experimental, donde investigue sobre algo que toda la vida me significo algo muy gracioso pero muy importante. Como un niño crea con sabanas y un par de sillas su propia casa dentro de una habitacion, a sus "medidas", como si el mundo no esta hecho para la ESCALA de un niño y debe crearse su propio mundo, entre tanta inmensidad buscamos cosas a nuestro alcance.

Muchas gracias por genial lectura y por encontrar gente que habla el mismo idioma en la arquitectura.

Santiago de Molina dijo...

Luciano,
Muchas gracias por tu aportación. La escala es un bien tan necesario como olvidado. No se si debiera ser uno de los derechos humanos incuso.
Un saludo cordial.

Isabel dijo...

Me ha hecho pensar en la metodología de María Montessori y cómo todo el mobiliario gira en torno al tamaño de los niños, las camas bajas para que ellos puedan ser independientes, los tipis para refugiarse o la silla evolutiva, que se adapta al crecimiento de los niños. Muy interesante la reflexión, saludos

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias por tu sensible lectura, Isabel.
Montessori esta detrás del mundo con el que muchos ven hoy los niños como seres de una creatividad inagotable. Eso es una gran aportación.
Un saludo afectuoso