13 de marzo de 2020

QUEDARSE EN CASA


Ulises tardó diez años en completar el viaje de regreso a Ítaca. Julio Verne necesitó ochenta días en dar la vuelta al mundo. En 1790, Xavier de Maistre decidió viajar cuarenta y dos días alrededor de su alcoba. Confinado en su casa tras participar en un sombrío duelo, hizo de su dormitorio un paisaje completo digno de ser visitado. Aquel encantador viaje al interior de su cuarto, además de reportarle una merecida fama, dinamitó el inquebrantable vínculo entre la casa y el habitar rutinario. En el interior doméstico era posible encontrar el mundo entero. (Cosa que indudablemente inspiró a Borges una pequeña esfera tornasolada en la que era posible ver todo el espacio cósmico).
Desde ese momento el imaginario de la casa quedó abierto de par en par. Desde nuestro dormitorio nos ha sido concedida la dicha (tantas veces olvidada) de ver la simultaneidad del universo. Sin disminución de tamaño. En toda su complejidad. Y sin necesidad de salir a la calle
Hoy el acto particular de permanecer confinados en la casa adquiere nuevos sentidos. Desde la casa no sólo vemos el mundo, sino que el interior doméstico repercute intensamente en él. Este cordón umbilical súbitamente visible despierta una hermandad entre habitantes conectados, viajeros de habitaciones, que desborda, y con mucho, el sentido de la privacidad y de la intimidad doméstica. Si lo doméstico se asociaba a la pereza y al conformismo, hoy la permanencia en la casa es un acto solidario mayúsculo. 
Tanto como decir que nuestras casas han recuperado súbitamente una de las dimensiones que pensábamos más denigradas: su sentido hospitalario. En su sentido literal y en su doble dirección: como refugio y como lugar de auxilio.

4 comentarios:

José Ramón Hernández Correa dijo...

Una vez dijo Roberto Carlos (el futbolista, no el cantante) que Zidane era un jugador prodigioso, porque le tirabas una piedra y te devolvía una pluma.
Esa alquimia feliz también la sabes hacer tú: Te tiran una pandemia y devuelves una reflexión íntima, profunda y cálida, sobre arquitectura.
Enhorabuena.

Santiago de Molina dijo...

Es que la arquitectura puede ser muy cálida. Gracias por la comparación y abrazos

Rodion dijo...

Pon tu casa en perfecto orden antes de tratar de arreglar al mundo, dice Jordan Peterson. Con eso tiene uno para darse cuenta del infinito que representa el espacio doméstico (pero no domesticado).
Gracias, Santiago.

Santiago de Molina dijo...

“Charity begins at home” es más que un refrán estos días.
Muchas gracias, Rodion.
Saludos