15 de abril de 2013

SOBRE LOS TABIQUES


Los tabiques son como las cuchillas de afeitar, como una especie de maquinaria de trinchar espacios que el utilitarismo ha puesto en las desnudas manos del arquitecto para despiezar y deshuesar el magro del espacio. Aun a pesar de las lacerantes heridas que provoca. Aun a pesar de que en muchas ocasiones esas tabiquerías no son sino el relleno fundamental del mismo contorno edificatorio, el arquitecto no retrocede ante su uso indiscriminado.
Imaginen cuando la arquitectura no está sino saturada de esas cuchillas vacías, como un glorioso pavo de navidad relleno de esos filos cortantes. Y que descuidadamente uno se lleva a la boca un mordisco solo llamado a provocar daños. Pues ese es el empleo mayoritario de las particiones que se hacen a diario en las entrañas de cada proyecto. Dispuestos a separar espacios y usos, la arquitectura tiene mejores mecanismos: desde los pasillos, los forjados, las escaleras, la propia luz, el espacio y sus cualidades recónditas...
Los interiores de la arquitectura están repletos de matices aun antes de ser divididos por tabiques. Existen rincones, y zonas de sombra y penumbras latentes antes de que esa guillotina deje caer su brutal cuchilla de carnicero. Solo la tabiquería tiene verdadero sentido si en lugar de servir para trinchar, es costura y modo de unión y vínculo. Es decir cuando es un elemento conectivo.
Ese descubrimiento hace parecer toda tabiquería como algo de otro orden, ahora si más cercana a lo que es su profunda misión. ¿Acaso no deja pasar siempre del otro lado sonidos sordos?. ¿Acaso no suele compartir materia en sus caras y conducir energía eléctrica desde sus entrañas?. ¿Acaso no conocemos más de la vida de los del otro lado que de la nuestra gracias a los tabiques?.

6 comentarios:

ChusdB dijo...

Vaya entrada "tajante", aunque poética! Me encanta leerte. A propósito de esa idea de tabiques cortantes ¡será por eso que a mí me gustan despuntados, que casi intersequen unos con otros aunque sin llegar a cortar!

Santiago de Molina dijo...

Muchísimas gracias ChusdB. No sabes lo que se agradece la fidelidad!.

Un saludo

Nuki Nuk dijo...

Menuda entrada bonita Santiago. Llena de carácter contemporáneo y tan sugerente...

Esto de poder leerte cuando se necesite está genial :)

Un abrazo

Isma dijo...

La mejor vacuna anti-tabiques la experimentó Oíza en sus Torres Blancas.

Santiago de Molina dijo...

Nuki Nuk,

No sabes lo que se agradece. Muchísimas gracias por tu puntual seguimiento y tu entusiasmo. Es compartido.

Un abrazo

Santiago de Molina dijo...

Isma,

Desde luego esa es una extraordinaria vacuna. Cuando la forma está tan trabada que no es necesario tabicar.

gracias y un abrazo