20 de mayo de 2019

MULTIPLES TÁCTICAS DE ARQUITECTURA


Si las estrategias se han vuelto imprescindibles para el arquitecto, las tácticas son la ocasión del habitante de hacer con esa arquitectura lo que buenamente pueda. Porque mientras que el proceso del proyectar es estratégico, el de habitar es puramente táctico. En el sentido que ambas palabras tendrían en un campo de batalla. Precisamente la arquitectura surge en ese terreno intermedio. 
Desde ese punto de vista las tácticas del habitar resultan siempre transgresoras. Porque en realidad el que ha definido previamente lo normativo que subvertir es el arquitecto por medio de la coherencia del proyecto. Ante eso el habitante solo puede habitar tergiversando lo proyectado, puesto que la vida con su riqueza no puede preverse por completo. 
Los arquitectos, ante el primer clavo sobre una pared recién concluida sienten el mismo dolor que una trepanación en su propio cerebro. No hay explicación posible para algo que no debiera ser doloroso, pero es un hecho. Ella o Él, que han tratado con mimo el crecimiento de la obra, que ha cuidado los detalles y la lisura de esas paredes, de pronto son despojados de su progenie por unos salvajes habitantes, que sin entender sus desvelos, ocupan con sus trastos, generalmente vulgares y sin orden, a destruir toda limpieza. 
El relato táctico no es más generoso con la otra parte. ¿Cómo es posible que los cajones tropiecen con la ventana?, ¿o que el interruptor esté situado en tal o cual sitio infame, o que las habitaciones o los armarios no sean un poco más grandes? 
Ese malestar compartido y no necesariamente simétrico tiene lugar en una habitación construida, en cuya intersección se produce, sin embargo, un hecho mágico y poco relatado. Con el día a día, y la recolocación de la vida en torno a esas habitaciones se diluirán los roces. Y, como sucede con los zapatos nuevos al domarse, de pronto la casa se dará en nosotros y nosotros en ella. 
Ese modo progresivo de habitar, con sus leyes y secretos, ha sido poco valorado por los tiempos en que el objetivo de la arquitectura no era el habitar sino el impresionar. Sin embargo ese habitar rozando, puliendo, es capaz de establecer lazos recíprocos con lo construido capaces de abrir canales que habitualmente permanecen ocluidos. Ese modo diario de ocupar el espacio y dejarse ocupar por él, abre la vida a un modo de entendimiento de las cosas diferente. Ese modo de habitar, en realidad, supone un verdadero buen vivir nada despreciable. 
En el conjunto intersección entre lo estratégico y lo táctico, y por mucho que suene a lejana utopía, se da la disolución de la baja y la alta cultura, y el discurso elitista o popular de la arquitectura misma. En ese espacio intermedio ya no hay niveles, salvo de disfrute. Todo un camino que explorar.

7 comentarios:

Pipina dijo...

El disfrute como componente escencial de la arquitectura!!!!!
Qué indo!!!
Gracias!!!!

Santiago de Molina dijo...

El disfrute, que importante!
Muchas gracias por tu lectura!

jesus huarte-territorio de arquitectura dijo...

En el intersticio esta la oportunidad, el potencial, el proyecto.

Néstor Casanova Berna dijo...

Has señalado , con tu lucidez habitual, que la arquitectura proviene de una tensión entre la estrategia del proyecto y la táctica de la habitación. Hay en la realidad efectiva de aquello que llega a ser arquitectura viva algo de batalla, en donde, creo, la vida termina decidiendo la suerte de la lid. Porque cada lugar destinado a ciertas cosas, termina siendo implementado con las pasiones amorosas de los habitantes, que crecen y se reproducen, la más de las veces, en los intervalos impensados por todo plan. Y es una suerte para la vida, así como un silencioso desconcierto de la arquitectura de los lugares.
Por esto es de sabios proyectar una arquitectura de pliegues, de hondos intervalos, de umbrales, donde la vida subvertirá incluso tal estrategia.
Cordiales saludos desde Montevideo

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias por tu lectura, Jesús

Santiago de Molina dijo...

Néstor,
Muy agradecido por tu visión. Saludos desde el otro lado del océano.

arqleandrozapata dijo...

Hace poco lei una entrevista de Lacaton y Vassal en la que que hablaban de espacios "al servicio de la vida"... entiendo que algo así fue el nacimiento de la modernidad en arquitectura y que en los últimos tiempos termino siendo un mero lenguaje visual...
Tal vez sea de interés que revisemos en nuestros proyectos las demandas de lo cotidiano o tal vez no y debamos aprender que el usuario hace uso de su lugar, algo así como un cuento infantil titulado "la casa interminable".
Saludos desde argentina!