22 de septiembre de 2014

HERRAMIENTAS DE ARQUITECTO


Empeñarse en recurrir a instrumentos ajenos al oficio de arquitecto ha terminado por resultar un lastre. A ningún ortodoncista se le ocurriría usar un telescopio, ni a un zapatero una máquina de escribir para mejor hacer sus respectivos oficios. Por mucho que ambos disfrutasen de horizontes biográficos más amplios. Sin embargo en el arquitecto late la suave tentación ancestral de emplear medios que apenas maneja con soltura, cuando en realidad le basta con emplear bien los ya conocidos para descubrir otros mundos y proveerse de sorpresas de todo orden.
Si el arquitecto fuese ejemplar, emplearía un plano de emplazamiento para describir una molécula, un partido político o una obra teatral. Haría plantas y secciones de un balance bancario y un detalle constructivo de un campeonato de atletismo… Porque lo contrario, parece claro, no aporta beneficios.
Las herramientas del arquitecto, empleadas con imaginación y sentido histórico, permiten visualizar y entender muchos de los factores invisibles de la compleja realidad. Imaginen obtener una topografía de un ser animado, el despiece constructivo de un programa radiofónico, o erigir una axonometría de una cita a ciegas. A la vuelta de la esquina espera un universo al alcance de un lápiz y una mirada entrenada.
Porque el arquitecto, conviene no olvidarlo, antes que otra cosa, dibuja. Dibuja siempre. Incluso cuando construye se limita a dibujar con otros materiales. Al arquitecto le basta dibujar sin descanso, sin pausa, para comprender la realidad; para empujar las cosas hacia el fondo de la memoria; para hacerse con el pasado; para iluminar zonas oscuras. Le basta dibujar con manos siderales, con tacto y delicadeza, antes que con virtuosismo.
Porque la arquitectura exige una especial perfección en el uso del dibujo hasta la disolución del dibujo.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

El dibujo siempre será la herramienta por excelencia del arquitecto pero olvidar que no es más que eso -una herramienta- puede ser letal. Adjunto enlace aun breve texto que he escrito sobre el tema a partir de las reflexiones de De la Sota, Christopher Alexander y Lacaton&Vassal por si a alguien le interesa echarle una ojeada:
http://bailarsobrearquitectura.wordpress.com/2014/07/14/los-tres-peligros-del-dibujo/
Saludos y enhorabuena por el blog (y el libro)!
Iago López

Estrellas de Lana dijo...

Magistral.

"A la vuelta de la esquina espera un universo al alcance de un lápiz y una mirada entrenada"
Me gustaría pedirte permiso para con esta frase crear algo.

Espero tus noticias

Un autentico placer leerte.
Virginia

Santiago de Molina dijo...

Gracias Iago, Por todo!. Tu texto está muy bien!!. saludos!!

Santiago de Molina dijo...

Virginia, Puedes crear algo con esa frase si te resulta inspiradora, cómo no?. Muchas gracias por verlo así. Un cordial saludo y gracias de nuevo por tu generosidad y tu lectura.

Miguel Villegas dijo...

Considero, desde siempre y pese a mi absoluta falta de destreza, imprescindible saber dibujar, o lo que es lo mismo, usar líneas y manchas con la suficiente claridad como para que expresen ideas inequívocamente.
Pero creo que hay un universo enorme y todavía ignoto para muchos más allá del dibujo.
Ojo que digo más allá, pero nunca sin el dibujo.

ChusdB dijo...

"Zeichnen ist die Kunst, Striche spazieren zu führen“ (dibujar es el arte de sacar a una línea de paseo) Paul Klee.
Saludos Santiago, un post impecable, como siempre!

Santiago de Molina dijo...

ChusdB mejor eso que mandar la línea a paseo. Abrazos

Santiago de Molina dijo...

Miguel, Pensaba haberte respondido. Siento la tardanza. El dibujo es un instrumental latoso pero necesario en un mundo donde el arquitecto no construye... Gracias y abrazos!!

Luis Moneo dijo...

Una linea dibujada con mayor o menor presión por un lápiz, puede ser una cortina o una mampostería... No he sido capaz de descubrir como se hace dibujando con un ratón..
Aparte lo maravilloso las lineas nunca son exactamente rectas, como ocurre en la realidad...
Todo aporta, solo hay que saber elegir...

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias querido Luis!!
La presión del lápiz traducida a un puntero digital no ha conseguido más que ser algo parecido a una graduación de plumillas. Verdaderamente.
Un abrazo fuerte!!