22 de julio de 2013

LO EVIDENTE NO EXISTE

Ahí tenemos a Le Corbusier, ufano, como en el salón de su casa, hablando cómodo a un auditorio joven. Al fondo dos dibujos: una cara y un hueso... un "objeto de reacción poética" y un monigote al que se le salen los ojos de las órbitas. Literalmente...
Mirar con una mirada excesiva, parece decir Le Corbusier, es la única tarea posible. Lo evidente esconde siempre un secreto. Detrás de cada simpleza se esconde una oportunidad de arquitectura. (...)

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El valor de Lo Infraordinario.

Santiago de Molina dijo...

Perec es toda una referencia, ya lo creo. Gracias!