26 de junio de 2009

MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN



No deja de mirarse con cierto rubor a aquel que habla de los siempre recientes y novedosos descubrimientos en el territorio de los materiales de la arquitectura con igual mezcla de entusiasmo e inocencia a como lo haría un Robinson al divisar velas en el horizonte.
Respecto a los materiales tal vez haya verdaderas revoluciones, pero no hoy. Al menos no en el sentido que lo fueron la aparición de hormigones y plásticos.
Sin embargo respecto a la materia si se puede apreciar en la última década un verdadero cambio de paradigma respecto a las relaciones de ésta con la arquitectura. No hace mucho han aparecido operaciones sobre las que la madera es un caso ejemplar. Baudrillard dice que la madera como materia “tiene su calor latente, no solo refleja como el vidrio, arde por dentro; guarda el tiempo en sus fibras, es el continente ideal, puesto que todo contenido es algo que queremos sustraer al tiempo. La madera tiene su olor, envejece, hasta tiene sus parásitos, etc. En pocas palabras, este material es un ser”(1). Por otro lado, hoy ha encontrado sustituto en multitud de materiales sintéticos que han hecho abstracción de su “calidez”, o de su “confortabilidad". Dicho de otro modo, el mundo de la industria ha hecho plenamente independientes ciertas cualidades de la materia madera. Lo que ha producido una liberación de su mitología asociada y consecuentemente que se haya pasado, de materia entendida de forma simbólica, a pleno objeto.
Esa importante proliferación del material sintético y de las infinitas operaciones que la industria es capaz de ejercer sobre los materiales considerados tradicionalmente naturales, ha hecho abstracción general para disolverlos y disgregarlos en sus cualidades objetuales. Las cualidades del material de alguna manera se han hecho añicos: se han atomizado. Es más, increíblemente incluso sus cualidades desposeídas de la materia de origen pueden ser utilizadas hoy como un objeto más. Algo así como la conocida sonrisa del gato de Cheshire, pero sin gato, de Alicia a través del espejo.
Hoy, quizás por vez primera, se puede construir con lo “confortable”, con el “olor”, con el “reflejo”, con el “calor” o el “brillo” como los materiales más propios, que no novedosos, de nuestro tiempo.
Seguramente ahí se encuentra el aspecto más valioso del trabajo de Herzog y de Meuron de la última década del siglo XX.

(1) BAUDRILLARD, Jean, El sistema de los objetos. Siglo XXI editores, Madrid, 1994, (Título original, Le système des objets, éditions Gallimard, París, 1969), p. 39. Más adelante dice: “Objetivamente, las sustancias son lo que son: no las hay verdaderas o falsas, naturales o artificiales. ¿Por qué el cemento habría de ser menos `auténtico´ que la piedra? Experimentamos materias sintéticas antiguas, como el papel, como si fuesen por completo naturales, y el vidrio es uno de los materiales más ricos que se conocen.” Ibídem, BAUDRILLARD, p. 40.

3 comentarios:

Jesús Gallo dijo...

Hola Santiago, soy otro alumno de la UAX, actualmente con el pfc de las bodegas.

Otro material muy interesante en mi opinión es la piedra. Sin embargo, siento que en los últimos años, gracias a la innovación tecnológica, solo se tienda a conseguir espesores cada vez menores. Parece que actualmente el uso de la piedra en edificación se limita a los aplacados.

A partir del siglo XX este material dejó de utilizarse para estructuras portantes (el acero, el cristal y el hormigón tuvieron mucha culpa de ello...). La piedra, si acaso, se utilizaba como simple revestimiento.

En el número 27 de la revista Tectónica se habla sobre este tema: "Cuando un material es obligado a adoptar una nueva forma, es casi seguro que cambiará su forma estructural de trabajar, y que por ello entrará probablemente en crisis. Algo sucede con el uso actual de la piedra, utilizada en forma de placas planas excesivamente delgada. [...] Si se quiere hacer un buen uso de la piedra, deberemos devolverle el espesor, dejar que pueda mantener una relativa capacidad resistente".

Aunque cito este texto, mi intención no es la de evitar los aplacados, ni mucho menos la de volver a usar la piedra únicamente como un muro de carga. Simplemente digo que este material ofrece un gran abanico de posibilidades constructivas que actualmente no se explotan demasiado. Posiblemente se deba a su precio y/o a su peso, no lo sé exactamente.

En mi modesta opinión, es uno de los materiales de construcción más expresivos, y que pueden potenciar los proyectos de una manera brutal: piedra "reciclada" utilizando los costeros y empleándolos en fachadas y pavimentos; construcción con gaviones e incluso nuevas técnicas todavía más interesantes como la piedra tensada

Te invito a visitar un blog que llevo conjuntamente con otros estudiantes de la UAX. www.proyectosinergias.com

Un saludo y enhorabuena por el blog!

Jesús Gallo dijo...

Por cierto, te pongo en nuestra lista de enlaces!

SANTIAGO DE MOLINA dijo...

Jesús,

Os apunto en recomendables. Una página estupenda la vuestra de Proyecto sinergias.
Por otro lado, me parece muy sugerente una bodega para un proyecto fin de carrera. Ya la imagen de Herzog y de Meuron y el tema de la piedra que parecen interesarte, tienen ahí mucho que decir. Aunque sea como ejercicio de sustracción: si a un muro de hormigón le quitas el cemento, solo queda la piedra y la armadura, es decir, el muro de gaviones de Herzog y de Meuron, ¿verdad?.
Saludos y gracias por seguir el blog.