14 de noviembre de 2022

UN METRO CÚBICO DE HORMIGÓN ES MÁS HORMIGÓN QUE MEDIO METRO CÚBICO DE HORMIGÓN


En arquitectura, y para maldición de los más pragmáticos, que todo lo miden, pesan y apuntan en una tabla de Excel, los universos de lo cuantitativo y de lo cualitativo no son estancos. Separados por una finísima membrana, uno y otro se influyen y permean en ambas direcciones hasta fundir sus fuertes y firmes fronteras.
La cantidad, indudablemente, influye en la cualidad. Cézanne, decía, con razón, que un kilo de pintura verde es más verde que medio kilo. Desde luego, en arquitectura, cien metros cúbicos de hormigón son más que un metro cúbico. En términos de puro peso, esto resulta de perogrullo. Salvo que esto también se da en su psicología: el peso o el color se sienten en la arquitectura más allá del peso real. En este sentido, el hormigón puede ser más hormigón que el hormigón mismo. Precisamente cuando el hormigón se vuelve hormigón humano. Porque su peso y su color se imaginan e intuyen más allá del propio material. El camino inverso es igual de cierto: el gris del hormigón, su textura y sus juntas, lo transforman - en la mente del habitante al menos- en algo más de lo que, físicamente es. Esta cuestión "sensacional" resulta, al menos para mí, sensacional. 
En arquitectura las cosas son más de lo que son. Y lo son por lo que ofrecen a la imaginación antes que a los ojos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...


Un metro cúbico de hormigón es más hormigón que medio metro cúbico de hormigón... Y una tonelada de hormigón pesa más que media tonelada de hormigón... aunque algunas veces pueda parecer lo contrario.

En una ocasión Richard Buckminster Fuller acompañó a Norman Foster a sobrevolar en helicóptero el Sainsbury Centre, en la Universidad de East Anglia. Poco después, ya en tierra, Buckminster le preguntó a Foster cuánto pesaba su edificio. Esta pregunta sorprendió a Foster, que lo desconocía, pero una semana después el Sr Foster ya tenía la respuesta: 5.328 toneladas... No obstante, esta pregunta dio mucho que pensar a Foster... (¿Cuánto pesa su edificio, Sr Foster? minuto 32:00 a 33:00)

Así como en la naturaleza cuando observamos una cascada nuestra mirada asciende hasta el origen del salto, pero rápidamente se ve empujada hacia abajo acompañando la caída del agua que sigue el orden natural de la fuerza gravitatoria, hay construcciones que, una vez elevada la vista, ahí se queda, en lo alto, acariciando el cielo. Los grandes pilares de hormigón que sujetan las autovías ascienden ligeras, ligeras, cada vez más ligeras... y ahí queda nuestra mirada atónita, suspendida en las alturas.

Reciba un cordial saludo,

EMP Eusebiomarp



Santiago de Molina dijo...

Gracias Eusebio. La anécdota de Foster es memorable.
Un saludo afectuoso y gracias por tu lectura y tu tiempo.

Anónimo dijo...

Sí, el documental es muy bueno; una excelente oportunidad para conocer a Foster en primera persona.
Muchas gracias, una vez más, por aceptar mi comentario.
Reciba un cordial saludo.