11 de enero de 2021

EL RESPETO COMO EXCUSA


Nadie puede oponerse al totalitarismo de la palabra "respeto". Como sucede con la palabra, "amor", ambas se han vuelto una excusa para casi todo. “Historias de amor son todos los crímenes y no hay acto, por abyecto que sea, sin justificación amorosa” decía Félix de Azúa hace años sin que nadie le escuchara. Hoy en arquitectura, en aras del “respeto”, sea eso el edificio colindante, el sitio o el detalle, se proyectan y erigen todo tipo de atrocidades
"Respeto", el verdadero, el que proviene de “respectus”, de la ‘acción de mirar atrás’, afecta a los ojos y a la mirada antes que ser una mera sumisión formal. Por eso el respeto no se mantiene solo girando el cuello para ver qué hay a nuestras espaldas, sino usando los ojos con una determinada intensidad. El "respeto" no es, por tanto y tal como se entiende habitualmente, algo que tenga que ver con la imitación del vecino, sean eso sus huecos, la altura de su cornisa, su materia, sus colores o sus soluciones constructivas. El "respeto" a un entorno en nada se asemeja a rendir pleitesía o en someterse a lo existente, porque ese concepto no pertenece al universo del servicio ni del camuflaje, sino al del mirar las entrañas, por sucias o sanguinolentas que resulten.
“Hay el amor y el respeto por la materia” decía el escultor Fausto Melotti en un precioso librito de aforismos. “El amor es una pasión; puede convertirse en odio: drama vivificante para un artista artesano. El respeto es como una separación legal: la materia exige sus derechos y todo termina en una gélida relación. El verdadero artista no ama ni respeta la materia: la materia está siempre `a prueba´ y todo puede terminar siempre de la peor manera.”. Melotti, olvida decir que el respeto no es algo que se “mantiene” sino que se “logra”. Y que el único importante, al menos para el arquitecto, es el que brota en dirección contraria: desde el sitio, el vecino o el paisaje hacia la obra. Es decir, cuando la obra se "gana" su respeto. 

12 comentarios:

María Silvia dijo...

Muy bueno Santiago!
Mis respetos a usted, bien ganados!

José Miguel León dijo...

Felicidades por tu blog y especialmente por esta última entrada que tan bien explica la imagen que la acompaña de la intervención de Sverre Fehn en el Museo Hedmark.

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias por el cariñoso comentario, María Silvia. Saludos!

Santiago de Molina dijo...

Gracias, José Miguel. Por tu lectura y tu felicitación. Un saludo

Carlos Martín dijo...

Me quedo siempre pensativo y mejorado cuando leo tu blog.
No te felicito siempre por no darte la murga y que tengas que responderme.
De vez en cuando sí, qué le voy a hacer.

Alberto Romero dijo...

Hermosa reflexión. Muy pertinente para analizar arquitectura

Santiago de Molina dijo...

Muy agradecido por tu tiempo de lectura, Carlos. No es ninguna murga la que das. Más bien al contrario. Un saludo

Santiago de Molina dijo...

Gracias, Alberto. Saludos

Juan Ramón Martín dijo...

Estupendo comentario, una vez más Santiago, siempre estoy esperando una nueva entrada para leer tus pensamientos siempre enriquecedores. Efectivamente, el respeto es algo que se logra, que no viene dado, que se ha de trabajar bajo el principio de la verdad. Algo parecido pasa con la autoritas. Muchas gracias y un saludo cordial

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias, Juan Ramón. Sucede, efectivamente, que el respeto y la "autoritas" parecen compartir cosas. Creo que en concreto su fuerza viene del buen ejemplo. Un saludo y gracias por tu lectura y tu comentario.

i.hornillos dijo...

Estimado Santiago, con tu permiso te copio un texto de Oíza que me parece pertinente sobre este asunto,aunque, cómo no, bastante menos sutil y quizá exagerado, que lo que tú nos razonas. Está extraído de una entrevista de 1986 publicada en la revista Lápiz, num 32. En un subapartado titulado "Actuar en nombre de la arquitectura" dice: "Ayer vi que me decían que soy de los que han dicho que tiraría la Catedral de Murcia, si era necesario, para hacer otra cosa mejor, y lo mantengo y lo puede usted decir así, porque así se ha construido un Partenón, sobre otro y sobre otro, y así se ha hecho el Obradoiro sobre la Portada románica de Santiago. Realmente, el arquitecto con fuerza nunca ha tenido miedo a cargarse nada (...) Esa es la historia de la arquitectura (...) No tenemos que acompañar una obra, tenemos que hacer una obra mejor que la que hicieron los arquitectos de la Catedral de Murcia. (...). Me gustaría saber tu opinión sobre estas palabras de Oíza y si aportan a esta cuestión del "respeto como excusa". Muchas gracias y un abrazo

Santiago de Molina dijo...

Hola I. Hornillos, muchas gracias por tu lectura y tu comentario. La verdad es que el de Oiza es un texto retador y tiene sentido. LLeva razón cuando dice que la historia de la arquitectura avanza sobre el intento de superar lo ya construido. Sin embargo hoy se haría difícil derribar la catedral de Murcia por algo mejor. Vivimos en un tiempo donde la conciencia del pasado se ha vuelto un arma de doble filo. Pero parece claro que la protección a ultranza de ese pasado conlleva la "musealización" de la ciudad pero puede que, también,su anquilosamiento. Un buen tema. Gracias por tu comentario.