23 de marzo de 2015

NOVEDADES


Les presento esta novedad en blanco y negro. Se trata de una obra construida con toneladas de hormigón proyectado in-situ sobre una estructura de acero de geometría poliédrica y multifacetada. El interior conforma una extraordinaria sucesión de espacios sin jerarquía aparente, en la que se logra confundir la orientación del visitante y la percepción de la diminuta escala real del proyecto. 
Una obra actual, sin paliativos. Un signo de los tiempos, de nuestro tiempo. 
Salvo por lo incómodo que es saber que esta novedad tiene más de cincuenta años… 
Contemplar esta obra del notable arquitecto indio, Charles Correa, el pabellón Hindustan, construido en Nueva Delhi allá por 1961 resulta todo un ejemplo de cuanto este asunto de las novedades y de la presión a que nos somete la actualidad por conocer lo último, no es más que una cuestión de desmemoria, y que algo de tranquilidad merece todo lo noticioso, al menos en arquitectura. 
Porque aquí, en el fondo, apenas existen auténticas novedades. Y porque lo verdaderamente último y vanguardista puede adquirirse, más que entre el brillo a cuatricromía de las revistas o la inundación anoréxica de la red, entre polvorientos anaqueles. (El departamento de novedades tal vez sea mejor instrumento de los centros comerciales y del prêt-à-porter. A la arquitectura siempre le ha sido más sencillo recuperar energías en los puestos “de viejo”). 
Así pues no hay cosa más sencilla para encontrar la vanguardia más puntera que esperar a que llegue, mientras se mira el presente con los ojos estrábicos del que contempla simultáneamente el pasado y el porvenir. 
Precisamente, (y no me digan que no es hilar fino), como hacen los ojos-ventana que parecen asomar por esa obra, magnífica y perdida, de Charles Correa.

4 comentarios:

Iago López dijo...

Excelente reflexión! Pese a la referencia a la mirada estrábica al porvenir (que comparto), el texto me ha recordado el célebre fragmento del Eclesiastes: “Lo que fue, eso será, Y lo que se hizo, eso se hará. No hay nada nuevo bajo el sol.” y el desarrollo de esa idea que hizo Nick Tosches :"lo que reclamamos como originalidad y descubrimiento no son más que aires y delirios de nuestra inocencia, ignorancia, y arrogancia; ... lo que se diga, fue dicho mejor- más poderosa, hermosa y puramente- hace mucho. La aurora de los dedos rosados de Homero es la más grande aurora de dedos rosados; la luna de dedos rosados de Safo, igual. No hay nueva sabiduría, sólo tontos que encuentran su camino a lo viejo; ni nueva poesía, sólo poetas tomando un aliento tan viejo como el tiempo”

Santiago de Molina dijo...

Iago,
Muchas gracias por tu jugoso comentario. No conocía además la pertinente cita de Nick Tosches. Saludos

Anónimo dijo...

Hace ya unos cuantos meses se publicó un monográfico por la muerte de Correa donde aparece esta obra y que da un poco más de contexto a su recorrido y su particular visión debido a las variopintas circunstancias de su vida.

http://www.uncubemagazine.com/sixcms/detail.php?id=9567961&articleid=art-1370856698109-4d61f277-3d27-40c5-afc7-2a79534aa937#!/page1


Y bueno, leyendo la cita de Nick Toshches, tengo un recuerdo ciertamente amigable de uno de mis profesores: Alberto Ruiz Colmenar, citando un profesor de sus clases de historia de la arquitecta, y, a cuento de las todas las fotos tan conocidas como antiguas de edificios con con coches en la puerta: "...la evolución de la arquitectura va a la misma velocidad a la que esta se mueve, de la misma forma que el automóvil se reinventa a la misma velocidad que este puede moverse...", demostrando de una forma poco científica pero intuitivamente sensible el hecho de que todo conocimiento cristalizado en edificio permanece inmutable mientras la sociedad no cambie radicalmente. Dado que como personas humanas seguimos sin responder a las grandes preguntas que nos abordan cuando tratamos de buscar un fundamento esencial ciertamente comprensible y palpable en nuestra propia existencia, toda obra que trate de abrazar cálidamente los "21 gramos de alma" que creemos tener, quedará en algún sentido, entre aquellos que puedan disfrutarla, insertada una realidad que sigue siendo contemporánea mientras no exista una gran respuesta para una pregunta tan grande.

Santiago de Molina dijo...

Gracias por tu comentario y tu homenaje.
Un saludo