15 de septiembre de 2014

LA FELICIDAD DEL HABITANTE


En la arquitectura decadente existe algo que la separa de la pura ruina. Como una generosidad escondida en búsqueda de agotarse en su último aliento en favor del habitante. Algo parecido a una prórroga de existencia.
El día que el hombre sea feliz la arquitectura dejará de ser necesaria, dijo un maestro hace tiempo. Todos los esfuerzos de la arquitectura se dirigen, por tanto, en una sola y poderosa dirección: antes que la felicidad su sujeto, ese habitante. 
(...) 

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Aspirar a la feliciudad...

ChusdB dijo...

¡Que forma tan bonita y evocadora de expresarlo, Santiago!
(Todos los esfuerzos de la arquitectura se dirigen, por tanto, en una sola y poderosa dirección) "Antes que la felicidad su sujeto, ese habitante".
Esta vez,comentando en clave de usuaria me he acordado de lo bien que viene encontrar un aprisco o,con suerte las ruinas de una antigua borda para cobijarse de alguna tormenta pirenaica...

Santiago de Molina dijo...

Gracias por la aportación de la feliciudad!!
Y gracias, ChusdB, por el cobijo de tu amabilidad!!

Eva Chacón / Bonsai Arquitectos dijo...

A mi lo que me fascina, Santiago, en el sentido que apuntas, es la capacidad del espacio arquitectónico de ser espejo de su habitante. Es generoso porque sabemos buscar y encontrar esa generosidad en él. Pero otras veces será todo lo contrario, para quien no sepa sentirlo más allá de su primera apariencia. Curiosa esta relación emocional...

Santiago de Molina dijo...

Es una bonita forma de verlo, Eva. gracias!

ugo navaja dijo...

En 1954, a la edad de 85 años, Frank Lloyd Wright formuló el cometido teórico de la arquitectura con las siguientes palabras: "Lo que más se necesita ahora en la arquitectura es exactamente lo que más se necesita en la vida: integridad. Lo propio que en el ser humano, la integridad es la cualidad más profunda de un edificio [...]; si lo conseguimos habremos hecho un gran servicio a nuestra naturaleza moral -la psiquis – de nuestra sociedad democrática […]. Manténgase la integridad en el edificio y se mantendrá la integridad no sólo en la vida de los que construyeron el edificio, sino que también será inevitable una recíproca relación social".68


68. WRlGHT, FRANK LLOYD, "Integrity" , en The natural house [1954] , publicado en: KAUFMAN , EDGAR; RAEBURN, BEN (eds.), Frank Lloyd Wright; writings and buildings, Horizon Press, Nueva York, 1960, págs. 292-293; (versión castellana: "Integridad", en Frank Lloyd Wright: sus ideas y sus realizaciones, Víctor Lerú, Buenos Aires, 1962, págs. 313-314).

Nuki Nuk dijo...

Gracias Santiago por regalarnos otro sugerente post sobre el papel de la arquitectura.

Mi pequeña aportación es que, quizá, lo más bonito de nuestra disciplina sean esas modificaciones que el usuario hace sobre la arquitectura física, superponiéndose una arquitectura material con la que es fruto de una actividad cotidiana. Véase la casa museo de Sir John Soane, o los collages de Richard Hamilton...
Pues al fin y al cabo, son lo usuarios quienes activan los espacios, pudiendo convertirlos en lo que deseen gracias a esta capacidad de transformación de la arquitectura que tan patentemente nos has descrito.

Preciosa veda has abierto esta semana :)

Un abrazo!

Jack Babiloni dijo...

Genial, Santiago. Tu artículo me ha hecho recordar a Hundertwasser, quien entendió que no se puede edificar sin dejar siempre vacante un trocito del proyecto, que necesariamente habrá de rellenar el futuro inquilino.

Santiago de Molina dijo...

Ugo, la llamada a la integridad es aquí muy pertinente. Gracias por tu cita. Un cordial saludo

Santiago de Molina dijo...

Hola Nuki Nuk, ¿que decir?, siempre amable.
Me gusta, contigo, pensar que la vida siempre tienen razón. Un abrazo!

Santiago de Molina dijo...

Hola Jack!, Muchas gracias por traer aquí a Hundertwasser, con su teoría del proyecto incompleto. En realidad, siguiendo esa vía, todo proyecto está parcialmente incompleto porque está abierto al tiempo. Un abrazo