16 de diciembre de 2013

UNA VEZ POR SEMANA

Una vez por semana aquel patio oscuro relatado por Sánchez Ferlosio en “Industrias y andanzas de Alfanhuí”, inesperadamente, se iluminaba. Una vez por semana aquel lugar sucio estrecho y gris adquiría la súbita luz de una visitación periódica. Como si un ser sobrenatural se detuviese repentinamente en aquel rincón. 
(...) 

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

10 comentarios:

Miguel Villegas dijo...

Que maravilla. No puedo estar más de acuerdo con tus palabras, quizá el texto más bonito de los que te he leído. Adoro las fachadas cargadas de ecceidad. Detesto el rigor puritano de las normativas de comunidad vecinal que prohiben tender la ropa por encima de la altura de los pretiles. Me encanta subirme a la azotea y ver el paisaje oculto de tendederos agazapados en las terrazas. Como si la ropa tendida fuera algo de lo que avergonzarse. Los trapos sucios se lavan en casa, pero una vez lavados ¡aire y sol!

Dani dijo...

Hola Santiago,

Leo el blog desde hace un tiempo y te felicito por las magníficas y sugerentes entradas que vas escribiendo. Como estudiante es un soplo de aire fresco el poder pensar en arquitectura desde aproximaciones tan minuciosas.

La reflexión en la entrada de hoy me ha gustado especialmente por ser estas sábanas que describe Sánchez Ferlosio las que iluminan tu idea sobre el valor del trabajo del arquitecto.

Un placer seguirte!

Santiago de Molina dijo...

Hola Dani,

Debo agradecerte tanto el comentario, como tu seguimiento y tus palabras. Agradecimiento triplicado y feliz.
Para mi es un honor sentir, aún en este tiempo, el entusiasmo compartido por la arquitectura.
Un fuerte abrazo.

Mario dijo...

Recuerdo visitar un edificio de estilo neoclasico en Montevideo, creo que era la sede del ICI, y ver colgadas del techo acristalado del patio central unas humildes placas de fibrocemento blancas. Aquellas sábanas las tendió Clorindo Testa. Un abrazo. Santi.

Santiago de Molina dijo...

Muchísima gracias, Miguel!
Un fuerte abrazo

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias, Mario!!
Las sábanas de Clorindo Testa, nada menos!
Un abrazo fuerte

ESPACIO SOLAR dijo...

Hola Santiago,

Me ha hecho mucha ilusión este blog, pues demuestra que el habitar y muchas veces la sencillez llevan a hacer los espacios más habitables. EStamos en una sociedad donde nos complicamos excesivamente la vida , muchas veces sin resultados favorables.

Yo soy fundador de la empresa Espacio Solar que desde hace más de 13 años nos dedicamos a promover la luz natural en la edificación y uno de nuestros productos son unos sencillo reflectores de aluminio que colocamos en la parte superior de los patios ( como las placas de fibrocemento blancas que comenta Mario).

Nosotros siempre decimos que no hemos inventado nada, sino que "habitar cotidiano o semanal" lo hemos convertido en un producto industrial !!!

si alguin tiene curiosidad :http://www.espaciosolar.com/patios-de-luz.htm

un saludo a todos

Santiago de Molina dijo...

Espacio solar, muchas gracias por el comentario.
saludos

observer dijo...

La ecceidad, al menos según la acepción deleuziana, es casi antitética a la arquitectura, pues viene a enunciar esa impredictibilidad del acontecimiento radicalmente singular, y que por tanto excede toda planificación. El reciente culto a la domesticidad informal y espontanea por parte de los arquitectos compromete, en el fondo, los cimientos mismos de la profesión: si la ecceidad es fundamentalmente objeto del punto de vista propio, el Proyecto se concibe desde la perspectiva impropia. Un hiato de difícil resuloción intelectual.
Un saludo.

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias por tu reflexión, observer.
Un saludo!