6 de enero de 2014

LOS VINCULOS ENTRE CUERPO, MENTE Y ARQUITECTURA


La moderna neurociencia subraya hoy la continuidad entre cuerpo y mente de maneras impensables para generaciones pasadas. Recientes estudios confirman las intuiciones de artistas, cómicos y zapateros desde hace siglos: el cuerpo y el uso que hacemos de las herramientas y el espacio habitable configuran nuestro desarrollo mental.
De este modo, y tras unos cuantos milenios, hoy podemos afirmar que la arquitectura es capaz de transformar nuestra mente y nuestra concepción del mundo.
Aun sin saberlo, Galileo o Einstein o Hitler debieron algo de su carácter a la arquitectura que habitaron. En algo dependieron, si no como individuos, si al menos como sociedad, de las ciudades en que fueron habitantes. Lo cual no les exonera ni de sus logros ni de sus responsabilidades personales. Como las grandes instituciones de la humanidad, parece que la ciencia también suele llegar algo tarde a estos descubrimientos. A veces hay que esperar largo tiempo para que se demuestre lo que el sentido común ordena.
Tal vez ahora no sea necesario probar el interés de la arquitectura per se. Bastarán unos pocos estudios poblacionales para que algún estadista descubra que resulta más barato hacer buena arquitectura que lo que la sociedad invierte en procesos judiciales, prisiones y demás. Del mismo modo que con el tabaco descubrieron que los gastos sanitarios eran mayores que los ingresos por los impuestos que se recaudaban con cada cajetilla... Quizás un día cercano se descubra que las personas rodeadas de arquitectura decente son capaces de pensar mejor, ser más dichosas o más efectivas con su vida en sociedad. Quizás se demuestre algún día la influencia mefítica de esos cojines bordados con forma de corazón, los maceteros absurdos, las sillas y su cruel diseño, los platos sobre la balda o las cortinas floreadas, en Hitler...
No somos seres civilizados, exclusivamente, porque exista la arquitectura. Sin embargo la arquitectura sirve de escenario esencial para la vida de cada ser humano y por tanto a ella se vincula mucha de nuestra significación y de nuestro carácter.
La arquitectura es esa parte de nosotros fuera de nosotros. Somos lo que un día habitamos.

9 comentarios:

Maria Lopez-Brea dijo...

Santiago. Mi enhorabuena más sincera por tu acertadísimo artículo. Estoy completamente de acuerdo. Los arquitectos tenemos una labor fundamental en la sociedad y en el individuo. Debemos no sólo forjar un hábitat adecuado, sino también elevar el espíritu de las personas que habitan nuestra arquitectura y "educar" en el sentido de la estética, no en su significado superficial, sino en el profundo sentido del orden correcto y natural de las cosas. Puedo publicar tu texto, con referencias, en mi blog? visítalo en www.marialopez-brea.com

Santiago de Molina dijo...

Hola María,
Muchas gracias por tu entusiasmo. Coincido contigo en esa labor que el arquitecto debe a la sociedad. Es una responsabildiad que cualquiera que entienda de la complejidad del habitar no puede dejarse en manos de cualquiera. Un saludo y gracias.

Nuki Nuk dijo...

Demostrar el sentido común, menuda tarea!

Seguro que hay algún(a) loco(a) en estas vainas ;)

A ver si nos vemos pronto :)

¡Un abrazo!

Santiago de Molina dijo...

El sentido común se ha vuelto invisible, verdaderamente. Un abrazo Ana!

Miguel Martin Heredia dijo...

Muy interesante artículo, esa relación nos obliga a los arquitectos a cuidar lo que hacemos y no malcondicionar la vida de quienes habitan la arquitectura.

Miguel Martin Heredia dijo...

Muy interesante artículo, esa relación nos obliga a los arquitectos a cuidar lo que hacemos y no malcondicionar la vida de quienes habitan la arquitectura.

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias, Miguel.

Jaume Blancafort - Patricia Reus dijo...

La tesis que acabo de defender rastrea la relación entre forma y vida a través de mi barrio, Vistabella y no puedo estar más de acuerdo contigo :)

Santiago de Molina dijo...

Jaume, es un tema interesante para hacer una tesis. Ya lo creo.
Enhorabuena y gracias por tu comentario. Saludos!