11 de noviembre de 2014

EL HABITANTE NUTRITIVO


Mientras la obra crece, los momentos de dificultad van superándose y la forma toma cuerpo. Una multitud de tornillos, argamasa, y personas quedan trabadas en ese lento crecer. Más tarde todo superado y libre de aquellos que contribuyeron a su consecución parece que aquel esfuerzo ha quedado olvidado. (...) 

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura


2 comentarios:

Daniel Moyano dijo...

Vale, no es lo mismo, es sólo Marc Parrot, pero no he podido evitar recordar esta letra al leer tu texto:

Mi casa está enferma, no sé qué le pasa.
Las luces se encienden, no puedo apagarlas.
Las puertas chirrían y crujen los muebles.
Los grifos gotean y el suelo se mueve.

Mi casa no sabe que aún nos queremos.
Mi casa se queja, te echa de menos.
Si no estás en casa se escucha un lamento.
Mi casa se queja, no aguanta el silencio.

Marc Parrot, Mi casa (Rompecabezas, 2001)

Santiago de Molina dijo...

Lo es lo mismo, pero si es lo mismo. Muchas gracias por tu aportación, Daniel!!
Un abrazo