5 de mayo de 2014

SIN LEVANTAR EL LAPICERO

Ante la tentación de proyectar de lejos, como tal vez lo haría una divinidad inalcanzable, la invitación a sumergirse en la punta del lapicero es un ejercicio de inteligencia espacial básica. 
(...)

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

1 comentario:

José del Carmen dijo...

A veces siento que el trazo pasa sobre el papel -hasta fundirse con él- como un tren que pasa a toda marcha irrumpiendo entre los bosques de ideas y que solo deja el espacio del aire de su fugaz paso, como una huella del habitar.

Gracias por el texto otra vez!