9 de noviembre de 2015

EL DEMONIO DE LA ARQUITECTURA


En cada bendita casa habita un pequeño demonio. Un demonio travieso pero agotador que puede acabar con la paciencia y el juicio de cualquier habitante: el demonio invisible de la arquitectura. Un demonio correoso y antipático, con el que se puede convivir como se puede convivir con moscas o piojos, pero que nos amarga la vida con sus molestias y picores a destiempo. 
(...) 

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

4 comentarios:

Cristina Emilia@Alberto Montoya, arqtos. dijo...

Otra vez genial. A partir de hoy ya voy a ver diferente aquella puerta del armário de mi casa que no abre del todo por el termostato del radiador.

Santiago de Molina dijo...

Mil gracias a ambos, Cristina y Alberto.
Un cordial saludo y ánimo con ese radiador díscolo.

TREMAIN MTY Matriz dijo...

genial simplemente excelente

Santiago de Molina dijo...

Gracias!