30 de septiembre de 2013

TEOREMA DEL PEQUEÑO PUNTO BLANCO

Veermer hizo aparecer un pequeño punto blanco sobre una perla y sobre ese gesto y poco más, aun hoy se extiende su fama. Ese pequeño punto blanco no era ninguna novedad pero si una declaración estética. Fue costumbre durante el siglo XVI que los pintores flamencos colocaran esa pequeña pincelada de blanco sobre los jarrones y las frutas de sus pinturas. Derain lo recuerda emocionado y hace una brillante observación sobre su falta de veracidad. Ese punto blanco no sólo era innecesario, sino que en realidad no pudo ser percibido por ellos. 
(...)

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

4 comentarios:

Yul Robles dijo...

El problema de mucha de la arquitectura q se esta haciendo hoy, es que se ha cambiado el sentido artistico por uno comercial... se esta perdiendo la magia. El artículo me recordó que existe mucho mas que la función y la forma.

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Yul.
Creo, contigo, que hay mucho más que la función, la forma e incluso que el significado. Pero reivindicar esa "magia" que comentas es tanto como pedir cosas que no todo el mundo quiere comprar...
Gracias y saludos

Nuki Nuk dijo...

Me ha encantado este post Santiago!!
Recordándome a los ojos de los personajes de El Greco... con ese puntito blanco que te llama, como un retrato comprimido del observador...

Me parece un post estupendo para reflexionar, desde el punto de la arquitectura, sobre dónde está el "punto blanco" en nuestros proyectos.

Un abrazo, Santiago!

Santiago de Molina dijo...

Se agradece mucho y de verdad, Ana.

Ese brillo que vivifica que difícil es de lograr.

Muchísimas gracias por tu seguimiento!