16 de febrero de 2015

TODA PUERTA ES INFRANQUEABLE


Respiramos inconscientemente. Una parte recóndita del cerebro obliga a nuestros pulmones a hincharse y soltar el aire sin pensar. El acto es involuntario y sin embargo vital. Sin esa inconsciencia estaríamos destinados a expirar. (...)

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

2 comentarios:

bailarsobrearquitectura.com dijo...

También hay "puertas que se abren solas" -puertas tan familiares que no somos conscientes de abrir-como cuenta Proust en algún pasaje de "Tiempo Perdido"que se me quedó especialmente grabado.
Saludos,
Iago López

Santiago de Molina dijo...

Gracias por intentar devolvernos la confianza en las puertas, Iago. Y por la referencia Proust... pero las puertas son seres peligrosos...
Saludos
Santiago