25 de agosto de 2014

TRASPASAR


Una puerta cerrada cuatro mil años no se convierte en muro por mucho que nos pese, por mucho que pese. Una puerta lo es siempre, por mucho que no se abran sus hojas. 
(...) 
  Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

2 comentarios:

Abraham Mingorance dijo...

Y sin embargo la cerradura, cuando se convierte en mirilla, es el único punto débil del muro. El único que puede dar a conocer lo que hay al otro lado.

Santiago de Molina dijo...

Gracias Abraham. La mirilla está bien vista. Saludos cordiales!!