31 de marzo de 2014

GENÉTICA DE LA FORMA


Este conjunto de piezas infantiles no son muebles, ni edificios, ni ciudades, ni arquitectura siquiera, pero algo contienen que son capaces de arrastrar la imaginación e incitar a su juego. Desplegadas como piezas intercambiables, como un mecano, son representantes de ideas que basan su energía en una potencialidad: la potencialidad genética de la forma.
La imagen de Superstudio muestra uno de estos estados primarios donde nada parece más que un juego infantil: son modelos elementales que encuentran su particularidad inicial en estar proporcionados, tener torres, abombamientos, huecos y resaltos… No son proyectos aun, pero si un conjunto de formas básica con significación que se comportan como un histograma ya que “ofrecen una visión en grupo permitiendo observar una preferencia, o tendencia”. 
(...)

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

2 comentarios:

Miguel Villegas dijo...

¿Y la genética del espacio?
Las herramientas que el denostado "parametricismo" usa para juguetear con caprichos y fruslerías, encierran una tremenda potencia para poder desarrollar propuestas de verdadero valor espacial.
Algunos estamos justo en esa batalla...

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias por tu comentario y por tu denodado entusiasmo por resarcir lo paramétrico de la profunda sima en que se sume... Vamos, que te has impuesto una tarea fina, Miguel. Te deseo mucha suerte! Abrazos