24 de marzo de 2014

EN LO MENSURABLE ESTÁ LA ARQUITECTURA

Un buen amigo, seguramente uno de los profesores más perspicaces con quien he tenido el privilegio de cruzarme, gusta señalar frente a la pura tendencia a la teoría, que si bien parece que el esfuerzo en el aprendizaje se centra en dotar al trabajo de lo inconmensurable, solo en lo mensurable está lo más hermoso, enorme y práctico de la arquitectura: ”El hombre es siempre más grande que sus obras porque nunca puede expresar completamente sus aspiraciones. Para expresarse a través de la arquitectura debe recurrir a medios mensurables como la composición y el diseño. La primera línea sobre un papel es ya una medida de lo que puede ser expresado cabalmente. La primera línea sobre el papel es ya una limitación”(...)

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

6 comentarios:

Miguel Villegas dijo...

Esto, y no otra cosa, es lo que podría dar fuerza y razón al denostado parametricismo.
Genial, como siempre.

Santiago de Molina dijo...

Gracias por tu comentario, Miguel. Veo complicado que sea precisamente en la medida de donde pueda obtener su mayor fuerza el parametricismo.
La medida parece dar fuerza a todo!. Abrazos

observer dijo...

Discutible. Creo que se confunden la "arquitectura" con el "proyecto". Un proyecto es un iventario de medidas previstas: las extensivas vienen definidas puntillosamente, y las intensivas se infieren como subtexto. Pero la arquitectura es otra cosa, es territorialidad y afecto, padecimiento. Si por "Lo inconmensurable" os referís al sublime kantiano, me temo que en arquitectura sólo puede darse como espejismo inducido.

Santiago de Molina dijo...

Discutido. Gracias observer.

Miguel Villegas dijo...

Releyendo el texto gracias a las redes, me reafirmo corrigiéndome.
No es en la medida donde estriba la fuerza, puesto que es una sola y niega la indeterminación que sabemos que rige este mundo.
Es en las relaciones entre las medidas, donde estas adquieren la condición de buena arquitectura.

Santiago de Molina dijo...

Yo me reafirmo en el agradecimiento, Miguel.
Un abrazo!