12 de julio de 2010

TRANQUILIDAD


Un buen amigo de Gaudí, el comerciante y coleccionista Lluís Plandiura Pou, le solicitó remedio para un vitral que quería hacer con una antigua colección de piezas circulares de vidrio, gruesas hacia el interior y finas al exterior, llamadas sibas.
(...)

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

2 comentarios:

Jack Babiloni dijo...

El azar es la búsqueda de soluciones esperanzadas pero (in)esperables, de modo que servirse de él es la única manera de expandir y expandirse. Que se lo pregunten a De Mestral, a De Kooning, a Fleming, a Picasso, a Cortázar, a Scarpa...

A los (escasos) grandes.

SANTIAGO DE MOLINA dijo...

Cierto.

Sin embargo el azar es tranquilizador. El azar es un narcótico peligroso para el artista. Aturde.

Es como esos tigres de los circos... Cuando te descuidas queda de ti el femur y algo de la tibia...

Como siempre gracias, Jack, por tus comentarios, y saludos!!