3 de septiembre de 2012

EL VIDRIO Y LA DESCONFIANZA


Igual que sucedió con el dibujo diédrico en otro tiempo, las misteriosas cualidades del vidrio, hicieron que fuese tratado como secreto de Estado y el desvelamiento de sus procesos, castigado con pena de muerte.
Famosos artistas han empleado “grandes vidrios” para invocar futuros e incógnitas insondables apoyándose en sus cualidades contradictorias. Las brujas han confiado a esta materia la construcción de sus instrumentos de prospección del futuro. Y a pesar de todo,”¿Porqué no nos fiamos del vidrio, uno de los materiales más perfectos de la industria de la construcción contemporánea?”, se pregunta Ignacio Paricio.
Los sucesivos adelantos técnicos hacen que sobre él se haya actualizado la incesante e inalcanzable “promesa de la sociedad moderna”. Paul Scheerbart tenía una fe ciega en su carácter moral, capaz de encarnar por si mismo la sociedad del futuro: ”El nuevo ambiente de vidrio transformará por completo al hombre”.
Porque, ante todo, se vio que era más que una sustancia meramente constructiva. Baudrillard dice: “su mayor virtud es la puramente moral: su pureza, su lealtad, su objetividad, la inmensa connotación higiénica y profiláctica que lo convierte verdaderamente en el material del porvenir”.
Las obviedades en relación al vidrio son tan numerosas como salmódicas. Así afirmar que “el vidrio es transparente, rígido y de gran valor”, bastaría para invalidar cualquier tratado de construcción, puesto que la experiencia diaria nos demuestra la ambigüedad de dicha superstición. Porque el vidrio no es, en absoluto, transparente. (Salvo extrañas y costosas circunstancias lumínicas).
“En lo que respecta a lo psicológico (en su uso práctico e imaginario) es el recipiente moderno e ideal: no `agarra gusto´, no evoluciona con el tiempo en función del contenido (como la madera o el metal) y no esconde nada este contenido (…) en el fondo, no es un recipiente, es un aislante, es el milagro de un fluido fijo y, por consiguiente, de un contenido que es continente y que da fundamento, por eso, a la transparencia tanto de uno como del otro”, continua Baudrillard, “Es una suerte de grado cero de la materia: lo que el vacío es al aire el vidrio es a la materia.”. “Es una sustancia más bien entomológica que mineral”, apostilla Barthes.
“Es un material duro y liso, en el que nada se mantiene firme. También es frío y sobrio. Las cosas de vidrio no tienen `aura´. El vidrio es el enemigo número uno del misterio. También es enemigo de la posesión”, remata Walter Benjamin.
Los mejores arquitectos han puesto de manifiesto su potencia y sus limitaciones. Luchar por la transparencia con un material que, en esencia, refleja, ha desviado la trayectoria de proyectos enteros de Mies Van der Rohe. Desde los primeros rascacielos a sus casas. Hoy puede entenderse que todo el trabajo de Sanaa está dirigido a lograr la transparencia real del vidrio por medio de la arquitectura.
El listado de intereses ligado a la trasparencia encarnada por el vidrio continuaría con el trabajo inmisericorde de Dan Graham, el viejo estudio de Colin Rowe sobre la trasparencia literal, la sala celeste de columnas de vidrio del danteum de Terragni, Pierre Chareau, Bruno Taut, o la rareza del único trabajo académico publicado por Oiza en toda su vida...
Por todas las afirmaciones vertidas hasta el momento podría afirmarse que el vidrio es el material con mayor capacidad para soportar adjetivos. Trasparente, hasta volverse opaco. Como un espejo, o la pantalla de un televisor.
Como para fiarse.

12 comentarios:

Dani dijo...

...imagínate, si los químicos lo describen como un líquido extremadamente frío...
buena entrada Santiago, como siempre, inspiradora.

Santiago de Molina dijo...


Ni los químicos se fían del vidrio!

Muchas gracias por la fidelidad,y tu comentario, Dani.

Un saludo!!

Paco Muñoz dijo...

"Quizás en la transparencia del vidrio se esconde la ficción de que el espacio llegue a ser abarcable, divisible sin perder su unicidad, y esa ficción evoca una suerte de dominio sobre tiempo.." de la tesis doctoral de Luis M. Mansilla. Vaya como pequeño homenaje: el tiempo es un lugar, también, amigo.

Santiago de Molina dijo...

Bien traído, Paco.

Gracias y saludos!

CUP arquitectura dijo...

Interesante artículo Santiago,
Respecto a la cita de Benjamin: "Las cosas de vidrio no tienen `aura´. El vidrio es el enemigo número uno del misterio. También es enemigo de la posesión”. No estoy de acuerdo, Alvar Nuñez Cabeza de Vaca relata en su impresionante libro "Naufragios" las excelencias que los indios norteamericanos atribuían al vidrio, material entonces desconocido para ellos. "...para estos hombres las cuentillas de vidrio contienen el alma de todas las cosas...". El vidrio era capaz de provocar el fuego, el agua contenida conservaba su pureza y transparencia, cortaba como el acero templado de los españoles, con él se desollaban las pieles, e incluso gracias al vidrio extrajo una punta de flecha próxima al corazón de un jefe tribal, hecho que le procuró cualidades de chamán y gracias a ello pudo salvar su vida. Cabeza de Vaca recorrió a pie durante 10 años la distancia entre La Florida y el Pacífico y como él mismo relata "...seguía la estela de las cuentillas de vidrio..." ya que en la oferta y la demanda norteamericana del S.XIV el vidrio tenía más valor que el oro.
Lógicamente las palabras de Benjamin se entienden en un contexto temporal contemporáneo, pero no siempre fue así. De nuevo el tiempo, siempre el tiempo Santiago.

Un fuerte abrazo,

Justo Ruiz Granados

Santiago de Molina dijo...

Justo,

Muchísimas gracias por tu preciosa aportación. No conocía la historia de Cabeza de Vaca y el vidrio y es un descubrimiento hermoso.

El vidrio es un material capaz de significar a pesar de su aparente inmaterialidad. Y de acuerdo contigo, no es un material del pasado reciente, ni siquiera del futuro. Es un material del presente eterno.

Un abrazo fuerte y gracias de nuevo.

Carlos de Rosario dijo...

siempre me pregunto por qué las iglesias contemporáneas están inundadas de luz...eso les resta misterio y encanto(y eso que no soy creyente)...como sea, me emociona más la luz de las iglesias de Lewerentz o de Caveri (cuyas cualidades lumnínicas estan cerca, tal vez, de la luz románica) que las muchas que veo publicadas por estos dias...me pregunto también si la omniprsencia del vidrio no tendrá nada que ver...si la arquitectura contemporénea no hace abuso de la luz, restandole su calidad metafísica y volviendola un frio número en una ecuación puramente pragmática...muy estimulante el artículo, Gracias

Guynot de Boismenu François dijo...

Tu texto es como una «parabola» Santiago, este material oscila entre hermetismo, trasparencias y opacidades.
Para mi siempre fue un misterio los incomodos zapatos de vidrio de Cenicienta.
Se dice que son una alegoria de la pureza virginal, incolume, inmaculada de esta chica.
Y me parece gracioso la metonimia francesa cuando dicen : «je bois un verre» (yo bebo un vidrio). Se podria decir que es un material metonimico, por su capacidad a recibir nuevos significados. Saludos François.

Santiago de Molina dijo...

Carlos,

Muchas gracias por tu comentario. Pone sobre la mesa una de las culidades más inquietantes del vidrio: la sobreexposición.

Coincido contigo que respecto a esto vivimos más en una época del "vidrio" que de lo "líquido" y fluyente.

Un saludo y gracias!!

Santiago de Molina dijo...

François,

Cenicienta debería aparecer en los escritos de aquella "cadena de cristal" y en cualquier historia seria del vidrio.

Por todo lo que significa, es un ejemplo estupendo.

Muchas gracias de nuevo y saludos

Nacho dijo...

Santiago, recordé tus reflexiones al visitar la exposición de Hopper en el Thyssen que acaba estos días.

En sus ventanas y escaparates nunca hay reflejo alguno. El vidrio no parece existir.

Produce esto un efecto pictórico intenso, sin duda intencionado, haciendo patente "que el vidrio no es en absoluto transparente".

Santiago de Molina dijo...

Nacho,

Otra buena observación la tuya. Gracias y saludos.