En ocasiones la arquitectura produce, casi sin querer, seres fabulosos. Así, este animal con leve aspecto de camélido es más que un simple animal de carga: es un ser mitológico que desborda a los centauros y las esfinges en sus capacidades y poderes. Este monstruo no es una mezcla entre león y mujer o entre caballo y guerrero, sino uno diferente y acogedor, formado por el híbrido entre una casa y un camello. El suelo enrollado como una alfombra, los arcos de madera flexible, la llanura que se extiende de fondo y el animal del desierto forman un ser único y casi alado.

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