Casi todos los errores cotidianos son considerados “lapsus”. Uno pretende hacer algo y se encuentra haciendo otra cosa imprevista. Freud reconocía en los lapsus “la psicopatología de la vida cotidiana”. Aunque algunos puedan tener significados ocultos y siniestros, otros son provocados por el especial modo en que el ser humano usa el mundo.
Algunos tipos de lapsus son resultado de analogías entre diferentes actos, a veces nuestras acciones previas pueden recordarnos otras no previstas, que pasamos a realizar como por un resorte secreto. Frente a los lapsus del lenguaje, -“lapsus linguae”-, o de escritura, -“lapsus calami”-, faltaría catalogar los lapsus especializados de cada disciplina. Y caben los arquitectónicos.
Un pensamiento que se cuela en mitad de un proceso. Una obsesión que aflora, de improviso. Tras un lapsus se ve al hombre, y no su musculatura como arquitecto. Un ejemplo que lo explique de manera elocuente en arquitectura es la fachada del Frontón Recoletos, obra de Zuazo (y Torroja), de 1935. Ahí está el traspié: sus ventanas, la escala, el balcón mirador. Un mal remate exterior a un espacio interior esplendoroso y memorablemente moderno.
Los lapsus arquitectónicos, ahora que lo pienso, no hay quien los rectifique con una fe de erratas.

Que lástima de fachada, aunque gustosamente, me pasearía ahora delante de ella.
ResponderEliminarQue precioso interior, Javier!!
ResponderEliminarEfectivamente, una pérdida.
Gracias por tu comentario y saludos!!
Santiago, desde mi lejana y sudamericana Rosario no puedo conocer el frontón, solo a través de fotos de su exquisito interior...no conocía la fachada que, sin embargo y desde acá, me parece interesante y hasta, te diría, desprejuiciada, casi como algunas fachadas de Asplund (los Tribunales de Goteborg, si no recuerdo mal)...igual vale la frase sobre las erratas...muy buena...
ResponderEliminara riesgo de resultar insistente, quiero dejar constancia de una "errata"...cuando hablaba de Asplund, no me quise referir a los tribunales de Goteborg, si no a los de Sölvesborg...gracias...
ResponderEliminarCarlos,
ResponderEliminarSe entendía perfectamente a que te referías. Muchas gracias por tu bien traida referencia a Asplund.
Algo tiene, de inocente y nórdico, el balcón y esas ventanas. Y sin embargo algo mal resuelto hay entre todo ese lenguaje y el caserón adosado, obra también perteneciente a Zuazo.
Desde mi punto de vista, el conjunto desde fuera no logra nada de lo mucho que tiene el interior.
Un saludo y gracias de nuevo