8 de enero de 2018

GESTOS QUE IMPORTAN


Un anciano contempla el dibujo con sumo cuidado. Con su gesto trata de no estropear lo hecho, las manos se alejan y agrupan como en una plegaria, y se apartan entrelazadas para no dañar la pintura fresca de la litografía. Mientras, el cuerpo volcado hacia el resultado mira de cerca para apreciar todos los detalles. Es como el gesto de un abuelo ante un nieto recién nacido. Parece preguntarle, sin palabras, si se encuentra cómodo o tal vez simplemente contempla sus facciones sin querer despertarle. 
Es el retrato de un encuentro, donde el dibujo y el hombre se han acercado lo suficiente para iniciar un tipo de conversación que trasciende la de las palabras. 
El gesto importa porque habla de un especial cuidado del dibujante ante las cosas que hace. Es un gesto indudablemente prioritario. Importa porque es el signo de una colaboración exenta de prisa, capaz de aislar del mundo y sin embargo capaz de irradiar. En ese instante se describe el hilo comunicante entre un dibujo y quien lo realiza. Es un símbolo de cooperación y de receptividad. No es un gesto autocomplaciente, aunque se podría malinterpretar como tal, sino tan solo atento, expectante, como el de que escucha y espera una respuesta que se va a emitir en voz muy baja, como en un murmullo. No hay nada de narcisismo, tan solo implicación. El gesto importa porque habla de calidad en estado puro. 
Como ese anciano Josef Albers debería dibujar cualquiera que quisiera dibujar arquitectura. Dibujar así supone trazar cada línea de modo que suplique ser construida y prestarla oído y escuchar sus rumores y colaborar con cada trazo para que tome cuerpo. Sea con un ratón o con un lapicero.
Que el dibujo que Albers está realizando sea el de una perfecta escalera de tres peldaños, no es casual. No puede ser casual.
(Para quien pensase que esta vez esto no iba a ir de escaleras...)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Cuánta sensibilidad para interpretar esa imagen, que de por sí ya es maravillosa!
Gracias nuevamente
Ma. Silvia

Santiago de Molina dijo...

Muchas gracias por tu lectura! Me quedo un poco colorado. Que conste.

Ruben Flores dijo...

Me haz hecho llorar poquito. Por lo pronto ya me robé la imagen para el día en que me vuelva a ara frente a un grupo con el ánimo de explicarles como es que uno hace el dibujo, pero el dibujo también le habla a uno de vuelta. A ver si me sale tan bien como a ti.

Santiago de Molina dijo...

Siento el llanto, Rubén. Pero me alegra que te pueda ser productivo!
Un saludo cordial