27 de junio de 2016

LA PLANTA EN EXTINCIÓN


La planta es una especie en peligro de extinción. Al dibujo de la planta de arquitectura me refiero. (El resto parece que peligra siempre en remotas zonas del planeta y alejadas de nuestra sensibilidad). 
Las plantas están amenazadas de extinción, decíamos, por motivos que a generaciones pasadas sorprenderían. Los nuevos modos de producción de la arquitectura, donde el “modelo” digital ofrece la promesa de un control absoluto de la obra, no trabajan ya con la representación como base del pensamiento de esta vetusta disciplina. Cortar un modelo por una sección horizontal no da como resultado una planta. 
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Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

20 de junio de 2016

VENTANA, EN FEMENINO


Las ventanas emiten señales tan indescifrables como ciertas. Azorín decía: “Mirad bien esas casas: todas tienen ventanas; pero entre todas habrá una con una ventana pequeña, misteriosa, que hará que vuestro corazón se oprima un momento con inquietud indefinible… Yo no sé lo que tiene esa pequeña ventana: si hablara de dolores, de sollozos y de lágrimas.”
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Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura

13 de junio de 2016

ESO QUE NO SE VE


Llevo tiempo con esta imagen en la cabeza. A todo el mundo las imágenes nos persiguen y están ahí, en espera, hasta que de pronto adquieren sentido. Nos dan sentido, como un mazazo. 
El caso es que esa pintura ha permanecido de ese modo para mí, del todo incomprensible, cerrada y opaca, rodeada de cosas y de personajes silenciosos. Seguramente porque ninguno de ellos logra ya captar nuestra moderna y distraída atención y eso aun a pesar de contener maravillosas historias cruzadas… Nada nos reclama tiempo de contemplación salvo, con suerte, ese espacio, extraño y magnético donde se da el relato, que en algo recuerda al de las grandes obras romanas aunque sin Roma alrededor.
Esa pintura sirve, ahora lo se, para llegar a decir que eso que llaman arquitectura ya no interesa. Nos ha dejado de interesar. Nos ha agotado. Supongo que estamos ya un poco hartos de tanto ruido en imágenes y por eso la arquitectura se ha vuelto invisible cuando verdaderamente aparece. 
Por eso, si aun algo en esta disciplina puede resultar apasionante, si hay algo por lo que creo que merece la pena mantener el entusiasmo o la elevación es por eso que no se ve; es por eso que parece no importar, que cuesta hallar y que se explica extraordinariamente bien en esta obra de hace cinco siglos: con su orden de modesto patio de casa de pueblo, de vulgar altana o de habitual terraza con vistas al mar, pero con sus bordes claros y trabajados, con su geometría precisa de dimensiones bien configuradas, con la dignidad sobrehumana de las personas pisándolo como una alfombra mágica capaz de dar sentido a sus actos… Entusiasma aun porque es un lugar bien delimitado, hermoso y bien compuesto, pero sobre todo porque alcanza a construir algo más de lo que se ve, algo que puede imaginarse, algo que puede sentirse. Algo intangible pero tan presente como los mismos personajes… 
(A estas alturas cabe admirar de la Arquitectura lo que no es arquitectura. Poco interesa ya una columna, pero por un intercolumnio logrado uno estaría dispuesto a perder el sueño, como aquel Paolo Ucello).
Lo que nos descubre ese suelo mágico de Giovanni Bellini es el techo que no vemos. Un techo invisible pero tan presente y tan cierto que ningún aguafiestas puede decir que no está ahí. Tan presente y tan cierto que sobrepasa el cielo, un techo alto y glorioso mayor que el de una catedral. Ese techo es el que aspira construir alguien que quiere poder hoy decirse a sí mismo arquitecto. 
La Arquitectura está cerca de ese techo que no está pintado pero que es tan verdadero como que sale el sol o que tengo hambre. Ese techo luminoso y tangible es la anti-Arquitectura a la que merece la pena aun atender. La que está no en las propias cosas sino gracias a ellas. 

6 de junio de 2016

JUSTO A TIEMPO


Aunque permanece invisible, cada una de las partes de la arquitectura lleva en su seno una notación semejante a la que se ha empleado tradicionalmente en la música con naturalidad: moderato, presto, allegro, adagio, etc… Estas medidas no declaradas son precisamente alguno de los elementos diferenciales en la arquitectura porque son un parte de un intangible "tempo" interno que lleva impreso cada obra. (...)

Puedes encontrar más sobre este tema en el libro: Hambre de Arquitectura