10 de septiembre de 2012

AISLAR

El universo metafórico de la Arquitectura oscila incesantemente entre dos acciones transitivas elementales: unir y aislar, que pueden ser representadas por dos imágenes símbolo básicas: la puerta y el muro. Si habitualmente el trabajo del muro es el de la división, la separación y la exclusión, la tarea de la puerta es la de permitir el paso entre esos universos irreconciliables y artificiales.
Por ello frente a “los ritos de paso” existen, desde tiempos inmemoriales, “ritos de exclusión” propiciados por la acción directa de la arquitectura.
A pesar de que el trabajo de la unión y la costura, del tránsito y la comunicación, posee una carga positiva y unívoca per se, el aislar se encuentra con una ambivalencia difícil de superar. Al igual que existe un acto de aislar excluyente, hay un aislar protector. De este modo, encuentran sentido las nobles tipologías de los monasterios, los refugios atómicos y, en última instancia, las empresas de construcción, que anuncian protegernos del exceso de ruido, agua, y frío mediante la interposición de costosas membranas entre el mundo y nuestro hoy delicado cuerpo.
Por su parte “los ritos de exclusión” justifican tanto cárceles y manicomios, como las murallas vergonzantes de que se han valido sociedades enteras para impedir el paso del exceso de información, cultura o libertad. Hubo un tiempo en que se soñó que gracias a las capas y componentes de un muro podría impedirse incluso el paso del mal, y así favorecer la sanación moral en las cárceles inglesas del siglo XIX.
A un lado del muro y al otro se encuentran significados dos mundos que deben mantenerse aislados. Generalmente quien erige el muro, cree en la firme amenaza del otro lado.

7 comentarios:

Nuki Nuk dijo...

Y entonces, el día que no temamos a nada la arquitectura sólo constará de "puertas" :)

Jorge dijo...

Ritos de tránsito y exclusión. Que manera más bonita de entender una línea y lo que pasa a su alrededor. Bendita línea!

Santiago de Molina dijo...

Una buena cuestión Nuk Nuk.

Me temo que el temor al exterior es consustancial al hombre.
Gracias por el comentario Ana!!

Santiago de Molina dijo...

Efectivamente Jorge, es un tema de lo que sucede a un lado y otro de las líneas que dibujamos.

Un saludo y gracias

Carlos de Rosario dijo...

me parece que la puerta existe porque existe el muro, así como para unir primero hay que aislar...el vano (vacío) es consecuencia de la naturaleza del muro, también el feliz invento del arco necesita del muro para tener razón de ser...los arcos triunfales romanos tenían justamente ese sentido: un edificio que es gran tramo de muro perforado por un vano que servía de tránsito desde la condición de militar a la de ciudadano...el "rito de paso"

Guynot de Boismenu François dijo...

Hola Santiago,
conoces la historia de Wu Tao-tse?

Por el siglo VIIIe termina su ultima obra maestra. Era un paisaje pintado sobre un muro del Palacio Imperial.
Wu trabajaba pacientemente en soledad, sin dejar que nadie vea su trabajo.
Finalmente presento su obra al Emperador, que descubrio el paisaje, donde figuraban montañas, bosques, un cielo salpicado de nubes y de pajaros.
Entonces, Wu le dijo al Emperador : en una cueva en la montaña habita un espiritu. Golpeo sus manos y la cueva se abrio.
Se volvio y dijo : lo que hay dentro es aun mas bello, esta mas alla de las palabras.
Dejeme conducirlo; pero antes de que el Emperador pudiera seguirlo, o incluso decir algo, la cueva, el artista y todo el fresco desaparecen y dejan frente al Emperador solo un muro, sin ninguna traza de pincel

Los muros tiene ese ambiguedad de encerrar y al mismo tiempo contener paraisos, que van mas alla de las palabras.
Ir mas alla de las palabras? Quizas sea esto la arquitectura.

Santiago de Molina dijo...

François, preciosa historia!
No la conocía.
Muchas gracias por compartirla.
Algo tienen los muros que en ocasiones nos gustaría hacerlos desaparecer por el mismo arte de magia que el pintor de tu historia.

Gracias y saludos !!!!