10 de marzo de 2010

INTERFERENCIAS

Le Corbusier, que presumía de todo sin pudor, presumía sobre todo de tener buen ojo. Y lo hacía en cada libro, en cada comentario y en cada palabra. Esto que puede resultar extenuante, era, sin embargo, verdad. Atento a todo lo que le rodeaba, “alma siempre en vigilia”, la aparición de cualquier situación era motivo para demostrarlo...

Puedes encontrar el texto completo en el libro: MÚLTIPLES. ESTRATEGIAS DE ARQUITECTURA.

 

2 comentarios:

alvaro dijo...

Por lo que me ha parecido entender, el azar a la hora de proyectar tiene sus añitos. Aunque aun me sigue costando creer que un proyecto pueda nacer de la fotocopia de una camisa a rayas arrugada.

Muchas gracias por tus artículos!

Álvaro

SANTIAGO DE MOLINA dijo...

Gracias a ti por participar. Un saludo