25 de enero de 2010

CONEXIONES


“WG es Walter Gropius, un mierda que se hizo famoso como empresario cultural”. Para hablar de Gropius, seguramente bastan esas palabras de Quetglas. A nadie se le escapa que el verdadero insulto es haberle aplicado el término de “empresario cultural".
Su figura aristocrática y sugerente es clave para entender no solo la Bauhaus sino la arquitectura moderna. Klee allí le corona como “Príncipe de la plata”, seguramente, como señala Wolfe, el oro era demasiado chillón para un personaje como Gropius....


Puedes encontrar el texto completo en el libro: Arquitectos al Margen

4 comentarios:

Maritza Casanova dijo...

que buen blog, me encanto la reflexión a Gropius, muy personal, pero valida.

Saludos

SANTIAGO DE MOLINA dijo...

Muchas gracias por tus amables palabras. También por participar con tu comentario y por seguirlo. Un saludo

Jack Babiloni dijo...

A propósito de tu sugerente texto, Santiago, se me han desbocado varias líneas argumentales. Sólo ampliaré una, por no extenderme.

Pensaba en todas esas personas que siguen amando, con indecible dignidad leal, a sus parejas fallecidas. Y continúan años, lustros o decenios haciéndolo, hasta su propio deceso. A algo así se refería Joan Miró cuando decía: "Quemen uno a uno todos mis cuadros. No me importa en absoluto, pues todos los instantes de alegría que me proporcionó crearlos permanecerán para siempre".

Cada cierto tiempo, reputados profesionales del verbo (con décadas de actividad pero sempiterna bisoñez intelectual), certifican la muerte del arte. Los que lo practicamos a diario, sin embargo, ni refutamos. Qué más nos da si seguimos amando lo desaparecido.

Haciéndolo, lo (re)gresamos.

SANTIAGO DE MOLINA dijo...

Gracias por participar y tus sugerentes puntos de vista.

Un saludo, Jack