16 de noviembre de 2009

ERRAR


En la intimidad del acto de proyectar deben tener natural cabida los momentos para el error. Y en lo que respecta al aprendizaje, el error es imprescindible. Salvar los escollos acrecienta la confianza. Cuando se lograr hacer algo correctamente se deja de sentir el pánico que provoca...

Puedes encontrar el texto completo en el libro: MÚLTIPLES. ESTRATEGIAS DE ARQUITECTURA.

 

4 comentarios:

Jack Babiloni dijo...

Quien dice "error" dice "reubicación". Esto sirve tanto a los (supuestos) "pentimenti" plásticos como a la búsqueda de la pareja (alguien con quien vivir no a la idéntica, sino a la par -pareja-) ideal...

(Nota marginal: Llevo más de 16 horas ininterrumpidas disfrutando de tu blog en una suerte de cerebral excitación (entiéndase su acepción más anglosajona), querido Santiago, tanto más placentera cuanto que por circunstancia más aleatoria que azarosa él me descubrió a mí, elección misteriosa que disfruto con la seria humildad de no creer merecer. Dado el siniestro panorama -que ya dura lustros- de inefable vacuidad intelectiva circundante en los mass media, muchísimas gracias por la redención).

SANTIAGO DE MOLINA dijo...

Gracias por tus comentarios y por tu aguante.
Me siento abrumado, sorprendido y apesadumbrado por no haber sabido decirlo todo en menos horas. Gracias por el esfuerzo de leerlo

Jack Babiloni dijo...

Tranquilo, Santiago; aunque hubiera invertido el doble de tiempo, también te estaría reagradecido, contando con que todo lo que se presta como regalo jamás supone esfuerzo aceptarlo (ley de la receptividad prerregalada).
Y para satisfacer por partida doble tu merecimiento de sosiego, te confesaré un detalle, quizá sustantivo: desde que decidí convertir mis vocaciones pretéritas en trabajo, todo lo que a mí trabajo sirve, sirve también a mis vocaciones presentes.
Y, ya puestos, te participo otra desimportancia fundamental: Hace años me decidí a estudiar japonés porque era complicado. Pasar de un idioma romance a otro ideogramático cuesta un pelín, aunque sólo al principio.
Quiero decir que no me habría tomado la molestia de emplear 3 horas diarias durante 5 años a tamaña innecesidad coyuntural, si realmente hubiera "necesitado" hablar japonés.
Lo que realmente quiero decir es que aquellas 16 horas de lectura exhaustiva de tu blog ya figuran entre los momentos más felices de mi vida.
(Perdón por el circunloquio previo).

SANTIAGO DE MOLINA dijo...

Gracias Jack!
Saludos japoneses!